Tuesday, May 29, 2018

Ruth Burch, Helmut Wautischer, TRADUCIENDO A JASPERS RESPECTO A LA GRANDEZA




Autores:          
 Ruth Burch                                             Helmut Wautischer
Lugano Paradiso, Suiza                       Sonoma State University
burchru@hotmail.com                helmut.wautischer@sonoma.edu



Agradecemos a los autores, Ruth Burch y Helmut Wautischer, presidente de KJSNA y editor en jefe de la revista Existenz, su apoyo para publicar en este sitio la presente versión en español, realizada por Gladys L. Portuondo del original en inglés, según ha sido publicado en: Ruth Burch, Helmut Wautischer, Translating Jaspers on Greatness, en: Existenz, An International Journal in Philosophy, Religion, Politics and the Arts, Vol. 12, No 1, Spring 2017.
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Resumen: Las traducciones al inglés de la obra de Karl Jaspers no han sido hasta el momento uniformes en su elección de la terminología técnica. Esta interpretación especializada de la Introducción de Jaspers a su obra seminal The Great Philosophers (Los Grandes Filósofos,  nota de la traductora) se mantiene fiel al texto original en alemán tanto como es posible, protegiendo sus expresiones idiomáticas culturales, la estructura compleja de la oración y los matices particulares, con la condición de que la claridad de la comunicación se conserve. Los contenidos sustanciales y la significación de este texto, cuyo principal tema es la grandeza, se bosquejan aquí. La comunicación con los grandes filósofos puede aportar una visión de su pensamiento, haciendo posible el trascender hacia una posible Existenz auténtica.

Palabras Clave: Jaspers, Karl; historia de la filosofía; traducción; grandeza; philosophia perennis; ámbito de la filosofía; razón; verdad; existencia; Trascendencia; lo Abarcador; libertad; comunicación; lenguaje.




En su Introducción a Los Grandes Filósofos, Karl Theodor Jaspers aborda el tema de la grandeza. Él se opone tanto a la idolatría del hombre, como a discutir la grandeza o a desmentir su existencia. Jaspers claramente está a favor de la democracia, y no obstante, escribe contra la nivelación de la grandeza de la mente sobre la base de una democracia erróneamente entendida. Él también comenta la cuestionabilidad de la grandeza. La obra y la personalidad de los grandes son inseparables. Como Friedrich Nietszche y Soren Kierkegaard, Jaspers considera la pasión y el compromiso individual como dimensiones necesarias del filosofar. La Psicología y otras ciencias se encuentran demasiado limitadas para el análisis de la grandeza. No obstante, el credo de Jaspers dice: "La Filosofía que es hostil a la ciencia y a la razón es una filosofía errónea"[1]. Explica Jaspers: "Hoy, ningún filósofo puede lograr una manifestación clara y verdadera de su pensamiento sólo a partir de los orígenes del filosofar y sin la disposición a la cientificidad. El desprecio de las ciencias se convierte en un acto que va contra la verdad. Sin la ciencia, nadie puede tener un impacto que favorezca a la prístina razón, de lo cual depende nuestro bienestar, aceptando que esta razón puede dar cada paso sólo con ayuda del intelecto, aunque es incomprensible para el propio intelecto"(AEG 7). La mente creativa se forma en un proceso de elección entre lo bueno y lo malo. Aún así, lo bueno y lo malo no son del todo separables. La decisión consciente entre lo bueno y lo malo tiene que realizarse por cada ser humano. Como para Jaspers la autenticidad es de la mayor importancia, la virtud de la veracidad o la honestidad es para él de interés central.

En su Philosophical Autobiography (Autobiografía Filosófica, nota de la traductora) , Jaspers cita de su propio libro, Man in the Modern Age (El ambiente espiritual de nuestro tiempo, Editorial Labor, Barcelona, España, 1933,  en edición en español. Nota de la traductora),

La filosofía de la Existenz es la forma de pensamiento por medio de la cual el hombre busca llegar a ser sí mismo; esta usa el conocimiento experto mientras al mismo tiempo va más allá de este. Esta forma de pensamiento no reconoce objetos, sino que elucida y realiza el ser del pensador. Llevada a un estado de suspensión por haber trascendido las cogniciones del mundo  que fijan el ser(como adopción de una actitud filosófica hacia el mundo), apela a su propia libertad (como iluminación de la Existenz) y gana espacio para su propia actividad incondicionada conjurando la Trascendencia (como metafísica)[2].

Él entiende el yo como un proceso. Este es transformado por las elecciones y decisiones que se hacen en la libertad ilimitada.

Jaspers delinea con gran cuidado lo que constituye la grandeza humana en general, cómo esta puede ser reconocida en un individuo y qué obstáculos podrían enfrentarse al negar la naturaleza exclusiva de la grandeza o al reclamarla inmerecidamente para uno mismo. Con su mente psicológicamente entrenada, él guía a los lectores hacia un estado de reflexión que balancea el pre-requisito de la integridad de una persona, el cual permite reconocer la grandeza con admiración y respeto, sintiéndose  al mismo tiempo inspirado y motivado para buscar la propia sabiduría interior. Jaspers detalla: La grandeza no busca idolatría, no es cuantificable y

cuando se toma en sentido absoluto...se disuelve en talentos, en atributos y en todo lo que puede determinarse objetiva y cuantitativamente.[3]

Él es muy consciente del hecho de que es demasiado ambicioso para cualquiera identificar o agrupar a los grandes filósofos  de una manera del todo satisfactoria. Cualquier selección de los filósofos ha de ser arbitraria o de acuerdo a un plan. "Ninguna concepción histórica puede considerarse como final en la forma en que esta decide y juzga"(IPG 20).

Jaspers está interesado en la comunicación intercultural  a fin de alcanzar un entendimiento mutuo a escala global. Tener un horizonte abierto es indispensable para realizarla. En diferentes partes del mundo y de modo independiente entre sí se desarrollaron algunas veces ideas similares; por ejemplo, durante el periodo que Jaspers llama la Era Axial (880-200 a.C), cuando eran contemporáneos Sócrates, Buda, Confucio y Jesús. Dado que hay una historia universal, los seres humanos pueden trabajar para lograr una unidad con base en una filosofía mundial que avizora un mundo en paz. En su discurso de aceptación en ocasión de ser premiado con el Premio de la Paz del Comercio del Libro Alemán en 1958, Jaspers explica que la paz mundial es impensable sin la realidad de la paz interior individual, la libertad y la verdad[4]. Para él, la verdad constituye la precondición de la libertad, que a su vez es la precondición de la paz individual interior. Él fomenta la filosofía como disciplina que está en desacuerdo con la ciencia y la tecnología. Pero simultáneamente esta toma prestado de las ideas y hallazgos de la ciencia. Aunque es inflexible al sostener que el rol esencial de estos cuatro individuos paradigmáticos tiene que mantenerse, Jaspers admite que algunas de sus elecciones al incluir a un filósofo en sus subsecuentes agrupamientos en Los Grandes Filósofos se apoyan en su conocimiento de estos pensadores y en su comprensión de su profundidad filosófica. Algunos fueron dejados fuera simplemente debido a su falta de familiaridad con su pensamiento, o por razones de presentación. En la última sección, titulada "Las funciones de la exposición", Jaspers afirma que la comprensión trasciende el significado que se desea en una exposición. Los grandes filósofos pertenecen a un ámbito trans-histórico.
Jaspers desea ser recibido ampliamente y la promoción de una educación moral democrática resulta cercana a su corazón. Este es también un motivo importante por el que él se entusiama por tener la traducción al inglés de Los Grandes Filósofos. Los detalles precisos de sus negociaciones con su redactora Hannah Arendt, con el traductor Ralph Manheim y con el editor Kurt Wolff pueden encontrarse en la correspondencia de Hannah Arendt y Karl Jaspers[5], y también en Karl Jaspers Gesamtausgabe (KJG)[6].

Ya que hay grandes filósofos individuales únicos y sólo parcialmente comparables, la historia de la filosofía no es una historia de progresión y de telos (contra Hegel); ellos pueden fluctuar en número, incluso, hasta el punto de una completa ausencia. La idea de Jaspers del reino eterno de los grandes filósofos está relacionada con la defensa del ideal rector de la philosophia perennis. Jaspers declara,

lo que importa es entender que los filósofos pensaron y vivieron no menos contra su tiempo tanto como con su tiempo, y por encima de todo dentro de su tiempo y llegando más allá de todos los tiempos. Todos aquellos métodos de la comprensión histórico-filosófica tienen  un sentido bueno, definido, pero secundario...los grandes pensadores, siendo humanos en el mundo, nos ayudan a llegar a nosotros mismos a través de la contemplación de las cuestiones perennes.[AEG 8]

Jaspers es un humanista. Hannah Arendt lo consideraba como uno de los grandes intérpretes de Inmanuel Kant en la tradición alemana. Jaspers consideró su filosofía existencial como "filosofía de la razón", cuya intención es buscar la verdad[7]. Él se encuentra grandemente influido por los pensadores post-kantianos Kierkegaard y Nietzsche. Otra influencia significativa en la vida de Jaspers fue su esposa Gertrud Mayer, con quien él mantenía un intercambio continuo respecto a sus ideas filosóficas y que fue la primera persona que leyó y criticó sus escritos[8]. Jaspers se la describió a Heidegger como indispensable para él, por ser capaz de guiar absolutamente sus actividades filosóficas.

Dos décadas y media antes de la publicación de Los Grandes Filósofos en 1957, la etapa de madurez de la filosofía de Jaspers había comenzado ya; en 1932 él publicó su obra clave en tres volúmenes, titulada simplemente Philosophy [9] (Filosofía,   nota de la traductora). El subtítulo del primer volumen es Orientación en el Mundo, el del segundo Aclaración de la Existencia y el del tercero, Metafísica. Jaspers buscó componer una "Historia Mundial de la Filosofía" y  dedicó un cuarto de siglo a esto hasta su muerte. Indudablemente, este proyecto fue de una importancia central para él. En este enorme proyecto de investigación él había planeado elaborar seis aproximaciones diferentes a la historia de la filosofía. Jaspers quería que buscáramos "la compañía de los filósofos", y por encima de todo, la compañía de los grandes filósofos. En relación con esta aproximación su publicación principal es Los Grandes Filósofos.

 El objetivo de su filosofía es el cambio moral y político, y por encima de todo, la construcción de un baluarte contra el totalitarismo. La responsabilidad del filósofo es buscar su yo auténtico. Jaspers se apoya en Inmanuel Kant para explicar su idea  de que hay dos ámbitos en la realidad, el ámbito del Dasein y el ámbito de la Existenz. La libertad para buscar la Existenz necesita ser elegida activamente, de otro modo el individuo se mantiene en el ámbito del Dasein. Por lo tanto, Jaspers define la filosofía como aclaración de la Existenz (Existenzerhellung). La libertad puede ser experimentada a través de la existencia y de la acción. Como Kierkegaard y Nietzsche, Jaspers busca entender la realidad existencial desde dentro y objeta todo intento de llevar el pensamiento a un sistema total unificado. La Existenz está sujeta a las contingencias de un devenir constante y situado. Para Jaspers, todos los seres humanos son capaces de filosofar y de entrar en comunicación con los grandes filósofos. Así, la tarea más importante de Los Grandes Filósofos es facilitar el acceso a la obra de los grandes filósofos. Sin embargo, él sale de su camino para subrayar que ningún libro de texto y ninguna cantidad de literatura serán nunca capaces de sustituir el estudio directo de los escritos originales de los propios filósofos.

La Introducción a Los Grandes Filósofos consiste en una discusión de la grandeza humana: su justificación como concepto filosófico, su definición, sus características y cómo se puede identificar en contraste con los conceptos de la no-grandeza. Al establecer, ordenar y clasificar a los filósofos, Jaspers se propone realizar una obra que se mantenga siempre incompleta y provisional. La idea de fondo es comparable al falibilismo de Karl Popper: la verdad sólo puede ser aproximada, pero nunca alcanzada, pues todos los seres humanos y sus mentes tienen imperfecciones de alguna clase. La falibilidad es parte de toda empresa humana.

Jaspers vicula el intelecto con la ciencia y la razón con la filosofía. Él entiende a la razón en términos de "movimiento y habilitación". La razón dinámica elucida la existencia individual en la comunicación filosófica. En Jaspers la razón y la verdad son cercanas, si no idénticas. Él explica con detalle que "el pensar filosófico de la razón es de hecho expresión de la verdad incondicional; sin embargo, no se encuentra simplemente en la manifestación de lo que ya está pensado. A diferencia de las ciencias, no es universalmente válido y nunca será aceptado igualmente por todos. Mientras el intelecto busca lo universalmente verdadero como lo uno, y lo encuentra también dentro de ciertos límites, la razón es una pero sólo como movimiento y habilitación y no como contenido de una verdad única...Los resultados del conocimiento en la discusión científica son sustituidos en la comunicación filosófica por la elucidación de la existencia propia"(AEG 7). Jaspers se propone llevar la filosofía a "una presencia viva" y facilitar de esta forma el encuentro personal con los grandes filósofos[10]. De este modo, ellos "se convierten en modelos, sus pensamientos preforman nuestras posibilidades. Es un impulso para nuestro propio ascenso identificar a los grandes, que son también los más originales, tratar de caminar con ellos en su pensar, verlos ante nosotros. Los filósofos que estudiamos nos empujan automáticamente hacia dentro de su órbita"(PGP 12). No obstante, Jaspers recuerda al lector,

en contraste con una totalidad histórica es necesario considerar la originalidad abarcadora de estos grandes junto a quienes salimos de la historia para ser humanos a la sombra de una presencia.[AEG 7]

Los grandes filósofos nos ayudan a expandir los límites de nuestras posibilidades de ser humanos.

Ellos quieren ayudar a justificar nuestra existencia, no a confundirla. Debemos despertarnos a través del lenguaje de su existencia y llegar a ideas razonables.[PGP 10]

Contra el canon de Martin Heidegger según el cual "el lenguaje es la morada del ser"[11], Jaspers sostiene que la relación entre el ser y el lenguaje es una relación tensa o está lastrada con el conflicto, y que constituye más bien un puente (Brücke) que una morada. En carta a Heidegger con fecha del 6 de agosto de 1949, escribe: "Cuando se comunica, el lenguaje debe ser revocado en la realidad misma por medio de las obras, la presencia y el amor"[12]. Para Jaspers, la comunicación indirecta tiene lugar en el lenguaje y se hace posible a través de este.

Jaspers sugiere magistralmente que hay capas de contenido implícitas que no están establecidas explícitamente. La adquisición de  la perspectiva filosófica requiere rigor metodológico, similar al conocido rigor en las ciencias, pero este no se redue a la diligencia en la perseverancia metodológica. Para Jaspers, pretender la objetividad en filosofía semeja por lo menos una "trivialidad de la subjetividad indiferente" (PGP 11). En vez de eso, la filosofía requiere la participación auténtica en el conocimiento; conocer el lugar de uno mismo en el amplio alcance de los eventos universales y reconocer la cualidad infinita del propio camino finito hacia la sabiduría cuando se pondera la condición humana. Como psiquiatra entrenado, Jaspers tenía pasión por la humanidad en sus diversas apariencias, aunque él también era consciente de las exigencias y motivos que producen la acción humana y de las tentaciones que llegan con intensidad social, económica y  política. Puesto que Jaspers creía en el valor de la comunicación, él se puso también a disposición de audiencias más amplias fuera de las universidades, mayormente a través de sus muchas conferencias radiales. Estas charlas inspiradoras reflexionan sobre la condición humana; ellas están destinadas a alentar la auto-reflexión y a estimular la curiosidad filosófica en quien escucha o lee. La elección ocasional de conceptos sugerentes y vagos que se encuentran integrados en observaciones históricamente importantes llegan a buen puerto con una audiencia cuyo horizonte cultural es inclusivo de una sabiduría atemporal, y que como tal nota su ausencia en la presunta inevitabilidad y necesidad del supuesto progreso.

En su colección editada de traducciones al inglés de escritos seleccionados de Jaspers, Edith y Leonard Ehrlich y George Pepper observan: "Magistral como era su dominio del lenguaje y estando comprometido en expresar su pensamiento en los términos más precisos y límpidos, él nunca habría sacrificado, en sus escritos o en su conversación, la amplitud y profundidad de lo que quería decir para facilitar, y de ahí para entender más fácilmente las formulaciones"[13]. Por consiguiente, ellos no lo hicieron en la representación de sus pensamientos. Y nosotros tampoco. En esta colección, los Ehrlich y Pepper publicaron la traducción de unos pocos extractos cortos tomados del Prefacio y la Introducción de Jaspers a Los grandes filósofos . Hemos vuelto a traducir también estos extractos con la intención de traducir la terminología de Jaspers de un modo exacto y consistente, siempre atentos a representar el sentido de una forma adecuada al uso de las palabras del inglés. A diferencia de Manheim, E. B. Ashton y otros traductores de Jaspers, nos abstuvimos o privamos de omisiones tácitas y de reordenamientos de su perceptiva y densa escritura. Hemos mantenido el tamaño de la letra pequeña y grande como lo deseamos, siempre que ha sido posible,  para mantenernos también fieles al texto original en alemán en relación a su formato. Intentamos mantenernos tan cerca como es posible a la fraseología de Jaspers. Respecto a la puntuación, seguimos mayormente el texto original en alemán, y sólo la cambiamos si se hubiese comprometido de otro modo la comprensibilidad del significado de una oración o de un pasaje dados.

Traducir estos conceptos sugerentes y vagos ha sido una tarea retadora, ya que no forma parte de los privilegios de los traductores el determinar un modo preferido de interpretación cuando al parecer el autor ha sido intencionalmente vago como  forma de inspiración sutil que pudiera provocar pensamientos originales en el lector con el propósito de introducir los aspectos constitutivos de los grandes filósofos, y hacerlo de una manera tan convincente que el lector llegue a apreciar la profundidad y la cualidad innovadora de estos pensamientos. A veces esto significará que una oración necesita ser leida varias veces, de modo que las sutilezas de su relevancia filosófica se hace notable. Y a veces esto significa que una traducción no debe emular e imponer imágenes estereotipadas a tales conceptos vagos, cediendo por lo tanto a superficiales parcialidades culturales o prejuicios. El alcance de la conciencia de género de nuestros días no estaba en el horizonte de su tiempo. Siguiendo el texto original, defendemos en la traducción el uso de pronombres masculinos cuando se refieren a los grandes filósofos y a los filósofos en general. De modo similar, no usamos el artículo determinado cuando traducimos der Mensch, sino que en su lugar usamos de modo consistente "el ser humano".

Unos pocos comentarios adicionales sobre la traducción: Ralph Frederick Manheim, traductor de Los grandes filósofos  y de muchas piezas literarias del siglo veinte, compara la traducción con la actuación. En su opinión, la función o el rol del traductor es "personificar a su autor"[14], para hablar como si el propio autor estuviera hablando. Esto es loable, en la medida en que se considere meramente como la dirección general a tomar, esto es, a fin de empatizar con el autor. Pero simultáneamente se necesita hacer en todo momento un esfuerzo máximo para distinguir claramente la voz del traductor de la voz del autor. Las condiciones sociológicas y políticas de cualquier tiempo dado tienen un impacto en la composición de un texto. El traductor necesita tomar en cuenta el pensamiento total del autor tal y como este se expresa en su obra previa. Debe ser un filósofo él mismo, a fin de evitar la simple traducción de oración tras oración, sin tomar en consideración el contexto de su producción y sin distinguir en el mayor grado posible entre la comprensión y la traducción de lo que se dice en el texto original y en su exégesis.

En contraste con la propuesta de Manheim, el proyecto de traducción que se presenta aquí es el resultado de un esfuerzo de colaboración. Florian Hild había producido un primer borrador de la traducción que fue desarrollado, profundamente editado y refinado por Burch y Wautischer con vistas a su publicación. Cada uno de nosotros reelaboró independientemente la versión preliminar de Hild, intercambiamos posteriormente estas versiones revisadas de traducciones y las discutimos críticamente, mejorando la versión de los matices en el texto en una primera ronda y sopesando la aplicabilidad de traducciones establecidas de conceptos jaspersianos tales como Ser, lo Abarcador, Trascendencia, Existenz, y así sucesivamente, todos los cuales son discutidos en extenso, por ejemplo, en la colección editada de Schilpp sobre Jaspers. En una segunda ronda de la edición, ambos revisamos conjuntamente de nuevo la traducción, enfocándonos ahora en la composición en inglés y realizando ajustes finales a la misma. Aceptamos la ocasional irritación lingüística que el lector inglés podría experimentar cuando por la precisión matizada del texto en alemán original no se pudo encontrar el equivalente adecuado. Quisiéramos enfatizar que ninguna traducción puede siquiera sustituir la lectura y el estudio de un texto filosófico en el lenguaje en el cual este ha sido escrito originalmente, sin importar cuán buena es su ejecución y cuán cerca una versión está del original o es fiel a este. De ahí que coincidimos con el dictamen de Jaspers, según el cual "la total seriedad sólo es sentida en su origen" (IGP 47). Una traducción siempre puede sólo introducir un texto, facilitar y asistir su lectura, pero nunca sustituirlo completamente.

                  




[1] Karl Jaspers, "Preface to the American Edition of The Great Philosophers",  Existenz 12/1 (Spring 2017), 6-8, aquí p. 7. [Citado en lo que sigue como AEG]
[2] Karl Jaspers, "Philosophical Autobiography", en The Philosophy of Karl Jaspers, ed. Paul A. Schilpp, La Salle, IL: Open Court Publishing Company 1957, pp. 3-94, aquí p. 40. [Citado en lo que sigue como IPG]
[3] Karl Jaspers, "Introduction to The Great Philosophers", Existenz 12/1 (Spring 2017), 13-49, aquí p. 15. [Citado en lo que sigue como IPG].
[4] Karl Jaspers, Dankesrede, Wahrheit, Freiheit und Friede,  Berlin, Germany: Börsenverein des Deutschen Buchhandels, 1958, pp. 7-13, aquí p. 7.
[5] Hannah Arendt, Hannah Arendt and Karl Jaspers: Correspondence:  1926-1969, trad. Roberto y Rita Kimber, Orlando, FL: Harcourt Brace and Co. 1992.
[6] Karl Jaspers, "Ausgewählte Verlags und Übersetzerkorrespondenzen", en  Karl Jaspers Gesamtausgabe (KJG) III/8-1, ed. Dirk Fonfara, Berlin: Schabe Verlag 2018.
[7] Karl Jaspers, Reason and Anti-Reason in Our Time,  trad.  Stanley Goodman, New Haven CT: Yale University Press, 1952.
[8] Hans Saner, Karl Jaspers in Selbstzeugnissen und Bilddokumenten,  Reinbek bei Hamburg: Rowholt 1970, p. 130.
[9] Karl Jaspers, Philosophie, 3 Vols. Berlin: Springer 1932.
[10] Karl Jaspers, "Preface to the Great Philosophers", Existenz  12/1 (Spring 2017), 9-12, aquí p. 9.[En lo que sigue citado como PGP]
[11] Martin Heidegger, "Letter on 'Humanismus'", trad. de Frank A Capuzzi, en Pathmarks, ed. William Mc Neill, New York, NY: Cambidge University Press 1998, pp. 239-76, aquí p. 254.
[12] "Die Sprache ist doch im Mitteilen zur Aufhebung in der Wirklichkeit selbst zu bringen, durch Tun, Gegenwärtigkeit, Liebe."Martin Heidegger/Karl Jaspers, Briefwechsel  1920-1963, Frankfurt a.M.: Klostermann 1990, p. 179.
[13] Karl Jaspers, Basic Philosophical Writings, ed. y trad.  Edith Ehrlich, Leonard M. Ehrlich y George B. Pepper, New Jersey: Humanities Press, segunda edición 1994, p. xiii.
[14] John Calder, "Obituary: Ralph Manheim", The Independent, 27 de septiembre de 1992.

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