Sunday, January 20, 2013

Gladys L. Portuondo. . KARL JASPERS Y LA FILOSOFÍA DE LA COMUNICACIÓN






Publicado en:  DIKAIOSYNE Nº 27
Revista anual de filosofía práctica
Universidad de Los Andes
Mérida – Venezuela
Enero-diciembre 2012. ISSN 1316-7939
I







Resumen.
No hay ningún tema fundamental en la filosofía de Karl Jaspers que no se encuentre vinculado al pensamiento de la comunicación: este pensamiento descansa en la base de la concepción jaspersiana de la verdad, de la razón; de la libertad; de la trascendencia; de la fe filosófica; de la autenticidad existencial; del filosofar como "conversión" radical del pensamiento con vistas a la posible existencia y  de la propia concepción de la aclaración existencial. El presente ensayo aborda la filosofía de la comunicación de K. Jaspers en su centralidad y significación para el filosofar en nuestro tiempo.

Palabras clave: Comunicación. Trascendencia. Existencia.  Comunidad ético-comunicativa. Verdad existencial. Fe filosófica  y fe dogmática.

Abstract.
There is no issue in the philosophy of Karl Jaspers with no linking to the thinking about communication: this thinking lies at the basis of  his view of truth, reason, freedom, transcendence,  philosophical faith, and existential authenticity. Communication means philosophizing as radical "conversion" of thinking, with a view to possible existence and to the very concept of the existential enlightenment. This paper discusses the central meaning of Karl Jaspers' philosophy of communication for the philosophical consciousness in our time.
 
Keywords: Communication. Transcendence. Existence. Ethical-communicative community.
Existential truth. Philosophical faith and dogmatic faith.



  Las palabras de Hannah Arendt en una dedicatoria dirigida a Karl Jaspers lo describen  como el filósofo de la comunicación en su más alta expresión: "En la vida de usted y en su filosofía se refleja, en todo caso, un modelo de cómo los seres humanos pueden hablar unos con otros incluso en las condiciones del diluvio."[1]
  No hay ningún tema fundamental en la filosofía de Karl Jaspers que no se encuentre vinculado al pensamiento de la comunicación: este pensamiento descansa en la base de la concepción jaspersiana de la verdad, de la razón; de la libertad; de la trascendencia; de la fe filosófica; de  la autenticidad existencial; del filosofar como "conversión" radical del pensamiento con vistas a la posible existencia y  de la propia concepción de la aclaración existencial.[2]  Jaspers indica que la comunicación puede adoptar múltiples formas, lo que incluye la crítica aguda no sólo del punto de vista del otro, sino la capacidad de provocar de forma radical,  a su vez, el autoexamen crítico. La discusión filosófica, cuando es auténtica, reclama una esencia originariamente ética del individuo más que dotes especiales, pues ella se constituye como la tarea de conquistarse mutuamente, en la medida en que racionalmente es posible liberarse de las desviaciones. La falta de comunicación del filósofo es criterio de la falsedad de su pensamiento, por lo que, mutatis mutandis, la verdad filosófica es la patentización de la comunicación existencial: “Es la verdad con la cual vivo y que no solamente pienso; la que realizo convencido y que no solamente conozco; de la cual yo me vuelvo a convencer al realizarla, y no solamente por virtud de las posibilidades del pensamiento.”[3] Como lo ha expresado Fritz Kaufmann, el pensamiento de la comunicación señala un punto donde los temas de carácter personal se convierten en el alma de la teoría filosófica,[4] comprometiéndola  con el proceso de la autoemancipación -a cuyo servicio, no es ocioso recordarlo, la filosofía siempre ha estado dirigida.
  La filosofía en cuanto aclaración de la existencia es apelación a la posibilidad última del hombre, la cual constituye en éste el límite incondicionado de toda posibilidad  condicionada. Para Jaspers, la existencia es la raíz de todo filosofar desde sus inicios hasta nuestros días, al mismo tiempo que resulta inaccesible al conocimiento en el ámbito de la dialéctica de la subjetividad y la objetividad. La pregunta por el ser tiene su origen en la posibilidad que es el hombre como existencia, cuya realización, empero, pone de manifiesto, en todos los casos, la insuperable falta de correspondencia entre el ser de la existencia y el ser de la trascendencia. Al patentizar la esencia (posibilidad) de su ser únicamente como ser-en-situación, en una historicidad en la que concurren lo temporal y lo eterno y en las condiciones empíricamente dadas de las situaciones-límites -expresión universal  de su radical finitud, la existencia sólo se realiza como fracaso de su posibilidad como infinitud. La polaridad de subjetividad y objetividad es, desde la aclaración crítica, manifestación de la posible existencia, y la decisión reviste la misión de trascender la reflexividad para comprometerla en la participación comunicativa. La comunicación existencial  es la forma “inobjetiva” de la aclaración, en la que ésta encuentra su desenvolvimiento como requerimiento ético-existencial, pues para Jaspers el pensamiento aclaratorio responde a una exigencia de orden ético, de la que no puede sustraerse el inevitable riesgo de la realización existencial. Jaspers ha concebido la comunicación en el sentido de una mayéutica existencial, en tanto el nacimiento de la existencia no es posible en el individuo aislado. Pero además, la mayéutica comunicativa  es medida y criterio  de la verdad filosófica en tanto verdad de la existencia, en la que concurren formas de fe irreductibles entre sí, las que encuentran en la razón omnicomprehensiva su posibilidad ilimitada de patentización.
  El pensamiento filosófico de la comunicación representa, en la concepción jaspersiana, la  propuesta hermenéutica de la interpretación  de la comunidad ético-comunicativa  desde la  existencia en tanto fundada en la decisión; el compromiso; la participación y la verdad como valores.  La comunicación entre existencias no está sujeta al ámbito de las objetividades empíricas temporales, sino que trasciende lo histórico-temporal. La comunicación como posibilidad existencial trasciende el marco de las objetividades (incluyendo el de la objetivación de la subjetividad) en virtud de la relación comunicativa con el otro, que no es sólo “apertura” del “horizonte de sentido” en el ámbito del lenguaje, de la conciencia o de cualquier otra inmanencia intersubjetiva, sino apertura a la trascendencia a través de la alteridad inobjetiva  existencial.[5]  También la comunicación es un  criterio que permite superar el universalismo formal a través del reconocimiento de la autonomía del sujeto,[6]   manifestada en su original  historicidad desde la universalidad racional de las estructuras del lenguaje como mediación comunicativa que patentiza la posibilidad y la exigencia racional (trascendental) de la comunicación ilimitada.  La patentización existencial de la  comunidad comunicativa no se realiza en lo universal, sino por medio de lo universal en la historicidad.
   La comunicación contiene una "lógica objetiva" por la que  la razón humana se desenvuelve hacia formas crecientemente inclusivas y universales que amplían las posibilidades  de compartir el proceso de la auto-aclaración existencial.[7] Jaspers se refiere al pensamiento de la comunicación como la "cuestión fundamental" tanto de la vida práctica, como del pensamiento filosófico sobre ésta, del modo que sigue a continuación:

"El hombre llega a sí mismo solamente junto con otro hombre, nunca a través del mero conocimiento por sí solo. Llegamos a nuestra mismidad solamente en el grado en el cual el otro llega a sí mismo; llegamos a ser libres solamente en la medida en que el otro llega a ser libre. Por esta razón, el problema de la comunicación entre hombre y hombre fue  para mí, primero que todo (desde que iba a la escuela) la cuestión práctica, y después, la cuestión fundamental filosóficamente pensada de nuestra vida. Finalmente, todos los pensamientos podían ser juzgados por esta cuestión básica, si ellos ayudan o interfieren la comunicación. La verdad en sí misma podía ser medida a través de esta norma: la verdad es lo que nos une  realmente, y bajo esta exigencia: medir el tipo de verdad por la verdad de la unión que se hace posible a través de ella."[8]

  La razón filosofante omnicomprehensiva  es voluntad ilimitada de comunicación, pues "con imperturbable confianza en las posibilidades ilimitadas de la totalidad del Ser... exige que el riesgo de la comunicación deba tomarse una y otra vez," por lo que toda negación de la comunicación "es equivalente a la negación de la razón en sí misma."[9]  No es posible filosofar sin comunicación. El pensamiento filosófico es verdadero en la medida en que reclama comunicación: “toda filosofía impulsa a la comunicación; se expresa, quisiera ser oída, en el hecho de que su esencia es la coparticipación misma y ésta es indisoluble del ser verdad.”[10]  En su esencia, la filosofía no es sino “coloquio con los hombres”[11] que requiere, antes que un saber, la disposición al examen crítico. De ahí que ningún filósofo puede ser representante de una autoridad, pero tampoco ser su servidor: “Su independencia, fundada en una existencia referida a la trascendencia, le permite permanecer dueño y señor de sus pensamientos, y aún de sus buenas acciones y sus extravíos ...”[12]. Siendo exponente de la comunicación  existencial, el filósofo busca que cada quien llegue a "convencerse por sí mismo, a pensar por su cuenta, para que la propia responsabilidad se intensifique por la comprensión, y no se rebaje a imitación.”[13] Al rechazar toda posible autenticidad de la verdad en las filosofías "proféticas" (entre las cuales menciona como ejemplos al marxismo y a la filosofía de la historia de Hegel),  Jaspers señala que el filósofo no pretende ser un modelo a imitar -del mismo modo que evita "rebajarse" a ser una imitación en sí mismo-, así como no se considera  en "posesión"  de la verdad, ni reclama tener discípulos. Aún cuando representa al ser del hombre incluso en sus rasgos frecuentemente defectuosos,[14] el filósofo es al mismo tiempo la expresión más acabada de la existencia independiente. Como representante del pensamiento de la libertad en la comunicación, su misión radica en transmitir el impulso hacia la verdad,  del cual él mismo se ha hecho heredero:

"El filósofo...se sabe conexo con la sucesión secretamente manifiesta de hombres que emprenden una búsqueda bajo los auspicios de la libertad. Los luminosos eslabones de esta cadena son los pocos filósofos grandes que, no buscando adeptos, y hasta desdeñándolos, y  tan conscientes de su  humana finitud como  de la infinitud en que viven, pasan la antorcha  al que la sabe asir espontáneamente, acaso para  seguir portándola sólo como centellita moribunda, hasta que   otro   le suceda capaz de reavivar la llama."[15]

  El lenguaje filosófico es vehículo de comunicación existencial aún en el caso en que ésta se realice entre individuos que posiblemente no se conocen, apelando al encuentro en la historicidad: “al filosofar, me supero a mí mismo como existencia meramente empírica y busco, como posible existencia, otra existencia para ponerme en comunicación con ella.”[16] De esta manera,  para Jaspers la filosofía como aclaración de la existencia no puede realizarse en modo alguno en el individuo aislado, sino solamente en la comunicación.
  Por otra parte, el lenguaje filosófico es comunicativo en la medida en que responde a la exigencia de “encontrar una expresión tal que no ilusione engañosamente por su falsa sencillez”[17],  pues la sencillez filosófica es “la certidumbre natural en la firme resolución de la conciencia absoluta que es clara presencia en todo pensamiento y univocidad de la acción interior que no se puede fundamentar racionalmente.”[18]  Esta sencillez es el resultado logrado de una vida entera: “Se necesita arriesgar la existencia empírica para conquistar esta sencillez que no es simplificación.”[19] La forma de comunicación que adopta la filosofía no tiene un carácter fijo y su única condición es que la transmisibilidad “no pierda la comunicación como origen y meta”[20]:

“Por el hecho de que el filosofar, cuando llega al fondo de su realidad, tiene a su vez que abandonar también las formas definidas, habrá de disponer para su posible realización comunicativa de todas las formas,  por mucho que diverjan, pero sin quedar absorbido en ninguna”[21].

  Así, la transmisión del filosofar en las formas del lenguaje se reduce a una cuestión fundamental: “¿Qué pensamientos son necesarios para que sea posible la comunicación más profunda?”.[22]  La forma de la existencia empírica de la filosofía es la comunidad en el sim-filosofar[23] (filosofar en común); de ahí que la soledad de los grandes filósofos no es, según Jaspers, buscada o querida por sí misma, sino la expresión del esfuerzo de su pensamiento orientado hacia la comunicación auténtica, la cual se quiere despojada de toda anticipación ilusoria y de todo sucedáneo[24].
  Para Jaspers la historia de la filosofía no es un mero registro de datos, sino la realización en su más alta expresión de la comunicación y de la continuidad de su posibilidad en la lucha amorosa por la verdad, que en última instancia es verdad para la existencia. En este sentido, la lectura de la historia de la filosofía actúa como vehículo comunicativo de la interpretación y de la apropiación personal del lenguaje de la trascendencia por medio del significado[25] de los símbolos transmitidos en el lenguaje filosófico. Del mismo modo en que no se puede establecer para la filosofía una única forma verdadera, tampoco la identificación de una filosofía con la verdad única por parte de su creador o de sus discípulos puede patentizarla como comunicación. La posesión de una perspectiva única sobre la naturaleza última de las cosas en una unidad como algo dado termina por suprimir todo cuestionamiento y puede generar la ilusión de una armonía última. La certidumbre relativa a un significado último y a la unidad última  de todas las cosas resulta cuestionable para Jaspers como doctrina que suprime la comunicación como "lucha amorosa" por la verdad, si bien su inevitable fracaso como visión "totalizadora"  que se enfrenta a otras puede ser representativo, de modo indirecto, de la verdad de la trascendencia como "cifra."
  Toda identificación del filosofar con una forma definitiva que es considerada expresión de la verdad conduce al dogmatismo de la forma, el cual no es sino la expresión intelectual del dogmatismo como postura de principio. Para Jaspers, tanto el dogmatismo formal como el dogmatismo en cuanto postura de principio se asocian a una actitud poco dispuesta a una comunicación demasiado auténtica, porque “está en su raíz falta de comunicación:”[26] esta actitud es propia de aquel que “puede tener únicamente discípulos, no amigos;”[27]  oponentes, y no existencias autónomas que estén con él en comunicación combatiente: “Quien poseyera en esta forma la verdad, la poseería en calidad de única, como si él fuese la divinidad, y esa verdad única excluye otra verdad, con lo cual se convertiría él mismo en el único que ha conocido la verdad.”[28]  La lucha comunicativa es para Jaspers la condición que separa el "modo dogmático" y el "modo comunicativo" de saber la verdad.[29] La verdad única  puede entenderse, bien bajo la  forma de la validez universal, inteligible en tanto forma de toda verdad al ser considerada obra de la razón (como ocurre en las nociones y conceptos producidos por el entendimiento), o entenderse en oposición a la razón, como contenido de una  fe supra-racional o irracional.[30]  Bajo estas absolutizaciones se rechaza todo lo que no concuerda con el "propio credo de la verdad,"[31] apareciendo entonces el fanatismo como ruptura de la comunicación. De ahí que para Jaspers la "lectura" de las cifras de la trascendencia a través de la fe filosófica y el modo comunicativo de la verdad son, al mismo tiempo, condiciones de la aclaración de la existencia y de la superación del fanatismo y el dogmatismo, los cuales pretenden encontrar respuestas definitivas  e incontrovertibles a la pregunta por el hombre, conduciendo al mismo tiempo a la renuncia al filosofar y a la negación del carácter "abarcador" e incondicionado de la existencia como libertad. En este contexto de la verdad comunicativa como lucha amorosa cabe también interpretar la propuesta de la "conversión" del pensamiento a la que llama Jaspers en nuestra época , la cual como proyecto se apoya en las posibilidades de la razón comunicativa como fe filosófica, equivalente  al reconocimiento de  la posibilidad de la existencia ante los retos y circunstancias que la amenazan en la época presente. Desde el punto de vista de Jaspers:

"No hay tal cosa como conocer la Trascendencia para siempre, no hay un punto de reposo en el tiempo, el cual permanecería como tal, sino solamente la eternidad a través del momento. No es la validez  universal del Ser lo que permitiría que éste sea poseído por el conocimiento, sino que el orden en el tiempo es siempre: sigue adelante. Nos perdemos y nos  ganamos a nosotros mismos otra vez. Yo filosofo en el camino, me siento ansioso ante las falsas anticipaciones, pero todo esto a fin de hacer posible recuperar así más puramente la verdad, las realizaciones absolutamente históricas que son incomunicables más allá de la comunidad de individuos. La filosofía, para su realización, tiene sus lados abiertos.  Porque en sí misma ella no está ya cumplida. Es una de mis preocupaciones que la  filosofía, donde quiera que ésta sea tal cumplimiento en el pensamiento general, pueda a la vez ser usada  involuntariamente como  un   medio para retirarse de la comunicación del   yo con el yo,  perdiéndose uno mismo en este cumplimiento."[32]

  La tarea cotidiana de la vida filosófica consiste en “aproximar la comunicación en todas sus posibilidades de realización”[33] en tanto la filosofía es el medio de comunicación entre existentes[34]. Como en el “reino espiritual” de la filosofía no hay garantías objetivas; ni comprobaciones definitivas, la comunicación en el filosofar es la búsqueda de la verdad que apela a la posible existencia en su ilimitada disposición a comunicarse.[35]  No es posible conocer de antemano cuáles son los límites de la comunicación, la cual es en todas sus formas  la patentización de la esencia del hombre; de ahí que  la disposición a la comunicación ilimitada no es expresión de un saber, sino de la resolución de llegar a ser hombres, por lo que, para Jaspers, la idea de la comunicación no es utopía, sino fe[36] y su realización depende no de una doctrina, sino de la decisión y de la creencia en su realidad presente . Contrariamente, la fijación dogmática de los  contenidos de  fe no puede sino  conducir al rechazo de toda fe ajena, a la incomunicabilidad y a la “no-verdad.” Cuando Jaspers afirma que no es posible conversar con paladines de la fe, no hace más que subrayar el fanatismo a que conducen los contenidos de toda fe dogmática en su expresión extrema, sea  bajo una fe religiosa en su forma fundamentalista o bajo cualquiera de las formas político-ideológicas en que ésta también encuentra su expresión -tales como en el marxismo o en el nazismo.
  De modo diferente a la fe religiosa, que busca sustentarse dogmáticamente de manera formal,[37]  la fe filosófica apela al lenguaje de la filosofía como ámbito de sentido desde el que se orienta la búsqueda de una unidad humana incondicionada. Jaspers entiende la fe filosófica en su expresión en la vida práctica inserta en los modos de lo Abarcador (el mundo, la existencia y la trascendencia)  como capacidad de rebasar los modos dogmáticos en que la verdad queda fijada, al interpretarla como símbolo o cifra. La fe filosófica no puede encontrarse en las formulaciones verbales o "confesionales;"  no requiere de una comunidad de "creyentes," sino la solidaridad comunicativa; como expresión de la comprensión de la verdad última tampoco es un conocimiento mediante operaciones lógicas con conceptos evidentes. En todo caso, la fe filosófica se expresa indirectamente en la comunicación del filosofar cotidiano inherente a toda  existencia que busca aclararse;  en toda  obra filosófica[38] como testimonio existencial; en la concreción de la vida y de la actividad humana a las que otorga significación; en la decisión y el compromiso con la verdad que el sí-mismo busca realizar, sin importar los riesgos o vicisitudes que haya de enfrentar. Jaspers ha conducido la reflexión existencial al ámbito de una filosofía de la comunicación en la que arraiga todo el edificio especulativo de su pensamiento: “Cuando todo lo que pretende validez y valor se me derrumba, quedan los hombres con los que estoy o puedo estar en comunicación y con ellos, lo que para mí es el verdadero ser.”[39]  La razón  comunicativa que se abre al otro representa entonces la única puerta de salida accesible al hombre en el presente hacia una "conversión" de la conciencia histórica asociada al predominio del nihilismo; esto es, la puerta de salida hacia la realización de la fe filosófica según su posibilidad en nuestra época. En cuanto tal, la comunicación como superación del nihilismo  se concibe por Jaspers como la posible comunicación universal.
   La reflexión y el examen crítico acerca de los presupuestos en que se origina la posibilidad de la comunicación universal conducen en el pensamiento de Jaspers a la  propuesta del proyecto  de una  "historia de la filosofía mundial" como "marco de comunicabilidad" cuya lectura ha de estar en correspondencia con los tiempos. Esta lectura contribuiría a aproximar, a través del conocimiento de la historia común de la humanidad,  la realización de la posibilidad comunicativa entre culturas diferentes como presupuesto para alcanzar el mayor grado posible de "ïluminación" de la autoconciencia.[40] Según Hans Saner,  aunque Jaspers nunca definió abiertamente lo que él entendía por "filosofía mundial",  resulta claro que  él no pensaba lo que ésta podría ser en tanto nuestra época no ha realizado una filosofía mundial, sino que consideró que ella sólo se encuentra en el camino hacia ésta. Además, indica Saner que el término "filosofía mundial"  se levanta contra la filosofía "europea," cuya era para Jaspers está llegando a su fin. El mencionado término "mundial" significa el horizonte del entendimiento mutuo y la comunicación universal[41] según la historicidad específica de cada filosofar particular, en tanto contribuye a aclarar en conjunto la historicidad universal del ser humano.[42] Esta idea, según la cual más allá de la historicidad del filosofar individual hay una historicidad de la humanidad como un todo, encuentra su patentización en la situación-límite de la época presente[43]  y apunta hacia la posibilidad de una filosofía política  involucrada en el esbozo de las vías de la acción práctica a favor de la unidad y de la paz mundial -lo cual no significa para Jaspers, empero, la negación de los conflictos o de la posibilidad de la guerra.[44]  Así mismo, para Jaspers las formas culturales y políticas producidas dentro de cualquier tradición particular, si se apropian verdaderamente, pueden proporcionar un marco de receptividad y de apertura para la comunicación posible. En este sentido, como lo indica C. Thornhill, a diferencia de Heidegger, para Jaspers la pertenencia a una cultura no constituye la antítesis de la liberalidad y la tolerancia política, sino una precondición objetiva para éstas.[45] Esta misma consideración se hace extensiva a la tolerancia respecto a las tradiciones religiosas por parte de Jaspers.
  Jaspers afirma que en las condiciones del mundo moderno, "podemos conocer todas las cifras aparecidas 'históricamente', mientras que en tiempos anteriores los pueblos se hallaban limitados a un cierto conjunto de cifras, que los demás no conocían."[46] Si en épocas anteriores los contenidos de las cifras "eran en sí mismos la última instancia"  de la relación del hombre con la trascendencia, "ahora precisan de una instancia por encima de ellos que decida si la verdad habla por ellos en este instante y dentro de estos límites. Y esa instancia es el filosofar y la praxis de vida de la existencia."[47] La siguiente  afirmación de Jaspers puede encontrar su sentido si es referida principalmente a la cultura occidental, en quienes son sus portadores en el momento presente: "Hoy no pertenecemos a ningún mundo o conjunto de cifras que nos sometiera íntimamente."[48]  No obstante, el proyecto de la comunicación universal involucra al conjunto de la humanidad: 

“La evidencia de las grandes formas de fe de la humanidad descansó hasta ahora sobre supuestos metafísicos y ontológicos de la revelación que, o bien se toleraban recíprocamente, pero sin entenderse en ningún caso, o bien, al no entenderse, se combatían las unas a las otras con encarnizamiento. Tales formas sólo podrían llegar a la total comprensión  de sí mismas y de las demás recíprocamente, si se aplicara un marco de comunicabilidad en el que no se prescindiera de  origen teológico alguno ni hubiera que renunciar a ninguno de  ellos.”[49]

  La tesis de la unidad de la historia de la filosofía mundial no es  ajena al hecho de que la filosofía ha tenido orígenes independientes histórica y culturalmente -en China; la India; el cercano Oriente u Occidente. Pero pese a ello, en toda filosofía existen preguntas, respuestas y motivos  que objetivamente se pertenecen mutuamente. Como marco de comunicabilidad universal, la filosofía constituye un reino de ilimitadas posibilidades para la participación y el encuentro a través del pensamiento en una lucha amorosa que busca veracidad; a la vez representa una suerte de núcleo en el que la diversidad del pensamiento de hombres de diferentes épocas y culturas se encuentra arraigada, así como un "organon"  universal de la razón que se abre a todas las posibilidades del pensamiento.[50]  Por otra parte, para Jaspers los filósofos no siempre son aquellos individuos que son presentados en una "historia cultural" como representantes reconocidos de la historia de la filosofía. [51] Jaspers concibe el ámbito del pensamiento filosófico en un amplio sentido, por lo que éste puede ser reconocido  lo mismo en representantes de la literatura, de la teología o de la ciencia.
  La razón filosofante se opone a la disgregación; su tarea es reconciliar tanto lo que se presenta en la realidad como separado y lo que  es separado a través del pensamiento; así como lo que se presenta en contraposiciones radicales  como extraño y ajeno: “la voluntad de comunicación debe ser también voluntad de comunicación con este otro como extraño. Frente a él yo quisiera preguntar, escuchar, exigir: yo me convenzo y paso a tu mundo, o bien reconozco la falsedad de la forma en que tú te comprendes a ti mismo.”[52] En tanto el hombre encuentra en el mundo al otro hombre  como “la única realidad con la que unirse entendiéndose y con confianza”,[53]  para Jaspers la verdadera tolerancia significa abstenerse de identificar la verdad que es absoluta para la existencia individual con la verdad una, que es absoluta en sí misma e independiente de la historicidad existencial. Esto requiere reconocer que la verdad para el hombre tiene siempre un carácter existencial y que por consiguiente, no se puede exigir a ninguna verdad que sea el vínculo que une a todos; en su solidaridad comunicativa con los otros sí mismos, la existencia sostiene la tolerancia positiva a través de su ilimitada voluntad de comunicación: "Nosotros consideramos nuestra misión, la misión de la filosofía," dice Jaspers, "el llegar por el camino de la unión a la 'comunicación'."[54]  Esto presupone la superación de toda concepción de la verdad como cumplida en el tiempo, cualquiera que sea su expresión en la filosofía; en la política; en la cultura o la religión, en tanto ésta representa la única concepción contendiente frente a la norma de la razón comunicativa.[55] Dicha superación sólo puede llevarse a cabo como tarea permanente del filosofar, mediante una nueva orientación o "conversión" en la cual no se trata simplemente de "trascender" desde la realidad temporal  al reino de la verdad y del valor eternos,  sino que más bien consiste en reconocer toda expresión de la verdad en su valor como indicador de la única verdad trascendente; es decir, reconocer en la verdad concreta y determinada  la manifestación de lo indeterminado, lo cual se hace posible en virtud de lo que Jaspers denomina la  "operación fundamental," que no es sino el "método del trascender" (o método trascendental).[56] Pues prevenir la dogmatización es el propósito del pensamiento trascendiente en el filosofar. A su vez, la conversión del  modo de pensamiento desde el pensar intelectual según el entendimiento hacia la razón onmicomprehensiva  o abarcadora  no  sólo en el dominio  de la teoría, sino en el de  la acción práctica,  tiene como fundamento la apertura a la comunicación universal como posibilidad.
   La situación-límite que constituye el signo de nuestra época, cuyo rasgo sobresaliente es el nihilismo, posee, como toda situación-límite, una duplicidad inherente, en tanto  representa la posibilidad "existencialmente destructiva" de ignorar simplemente su presencia y, al mismo tiempo, de optar por la resignación, o la posibilidad de una "conversión" hacia una modalidad más elevada del pensamiento trascendiente.  Pero la conversión de la conciencia no es un proceso espontáneo y está siempre sujeta al peligro de desviarse hacia el pensamiento de las abstracciones, donde la razón se empobrece al renunciar a la omnicomprehensión, perdiendo su potencialidad como vehículo de la libertad y la comunicación. La posibilidad misma de la "conversión" se encuentra para Jaspers ligada decisivamente a la comunicación. Jaspers no entiende la "conversión" como un resultado repentino y definitivo de manera inequívoca,  sino como el proceso voluntariamente ejercitado e ilimitado del pensamiento trascendiente, que de modo disciplinado y a través de la comunicación hace posible la transformación de la conciencia.
  La filosofía de la comunicación jaspersiana está fundada en un optimismo racional -el cual, expresa Jaspers, "no es, sin embargo, ni optimismo ni pesimismo."[57]  Éste, para Jaspers,  mira hacia los abismos de la realidad y puede experimentar y soportar  el fracaso: "Obtiene su gran coraje -sin ser ciego- de una confianza gratuita, sobre la base de una vida en la que entra completamente en su historicidad."[58] El problema de la comunicación no es un "problema teórico" que puede formularse inequívocamente y encontrar solución desde una perspectiva meramente lógica, sino que descansa en la fuerza de la fe filosófica, la cual se atreve a realizarse y a aclararse a partir de sí misma.[59] En este sentido, la filosofía de la comunicación se fundamenta sobre la base de la autonomía y del origen independiente de la filosofía; de su potencialidad metafísica como lectura del escrito cifrado del ser, que renuncia a la pretensión de establecer o mostrar su realidad absoluta en el mundo y que es capaz de mantenerse sin algún suelo firme;  "flotando,"[60] como si dijéramos, en la multiplicidad de las cifras del ser uno. Es desde esta condición que la filosofía de la comunicación deja el espacio abierto a la posibilidad de la  existencia; y, con ésta, a una relación del hombre con la trascendencia  cuya única condición  es la comunicación como posibilidad ilimitada que libera de  "las grandes seducciones," en las que elemento común es la negación de la comunicación, derivando hacia la negación de la trascendencia. Pues en tales seducciones, es posible  “por la fe en Dios sustraerse a los hombres; por el pretendido conocimiento de la verdad absoluta justificar nuestra soledad; por la creída posesión del ser mismo proporcionarse una alegría que en realidad es desamor.”[61]







Notas y referencias

[1] Hannah Arendt,  "Dedicatoria a Karl Jaspers,"en: Ensayos de comprensión. 1930-1954.  Trad. de Agustín Serrano de Haro. Caparrús Editores, Madrid. 2005. p. 265.
[2] Kurt Salamun ha expresado que:"Como muchos intérpretes de Jaspers lo han notado, la comunicación es la  intención básica de todo su filosofar." Kurt Salamun, "Karl Jaspers on Human Self-Realization. Existenz in Boundary Situations and Communication". En: Karl Jaspers's Philosophy. Expositions and Interpretations, editado por Kurt Salamun y Gregory Walters, Prometheus Books, Amherst, New York, 2008. p. 253. [Mi traducción].
[3]Karl Jaspers, Filosofía ,Vol. 1. (1932). Edición en dos volúmenes. Revista de Occidente, Madrid. 1959. p. 517. Esta verdad  representa para Jaspers la consumada patentización de la praxis del filosofar en la aclaración de la existencia.
[4] Cf. Fritz Kaufmann, "Karl Jaspers and a Philosophy of Communication," en:  Paul A. Schilpp, The Philosophy of Karl Jaspers, Open Court Publishing Company, La Salle, Illinois. 1981,  p. 211-212.  Sobre Jaspers como filósofo de la comunicación ha dicho Kaufmann:  "Él actúa con el afán del pensador 'existencial', atento a las posibilidades, dolorosamente consciente de los peligros y limitaciones del hombre, de cada hombre; con el conocimiento templado y circunspecto de un médico del alma; con el refinamiento misterioso que penetra en los secretos más escondidos y en todos los diferentes estratos, estructuras y poderes del hombre interior -con una perspicacia que ha crecido en la escuela de Kierkegaard y Nietzsche." Op. cit., p. 215. [Mi traducción]
[5] Cf .Pedro Cerezo. “De la existencia ética a la existencia originaria”. En: Colectivo de autores, Heidegger: la voz de tiempos sombríos. Ediciones del Serbal. Barcelona, 1991. p. 68-71. Apelamos al comentario del autor acerca de Lévinas únicamente como marco referencial. 
[6] Cf. Juan A. Estrada, Dios en las tradiciones filosóficas, (2). De la muerte de Dios a la crisis del sujeto. Editorial Trotta, Madrid. 1996. p. 275-277.
[7] Cf.  Chris Thornhill, Karl Jaspers. Politics and Metaphysics. Routledge, London, 2002. p. 172.
[8]Karl Jaspers, Philosophical Autobiography. En:  Paul A. Schilpp, “The Philosophy of Karl Jaspers”, augmented edition. Open Court Publishing Company, La Salle, Illinois. 1981, p. 85. [Mi traducción]
[9] Citado por Gregory J. Walters en: Karl Jaspers and the Role of "Conversion" in the Nuclear Age,  University Press of America. 1988, p. 123. La cita fue tomada de: Karl Jaspers, Reason and Anti-Reason in Our Time, Reprint ed. Hambed, Conn: Archon Books, 1971 (London: SCM Press, 1952). p. 9. [Mi traducción]
[10] Karl Jaspers, La filosofía, Breviarios del F.C.E. México, 1953,  p. 23.
[11] Karl Jaspers, Filosofía,, Vol. 1.  p. 357.
[12] Karl Jaspers, Los grandes filósofos, (1), Los hombres decisivos. Sócrates-Buda-Confucio-Jesús. (1960). Editorial Sur, Buenos Aires. 1966,  p. 31.
[13]Karl Jaspers, Los grandes filósofos,   (1),  p. 33.
[14] Cf. Karl Jaspers, Philosophical Autobiography, p. 81.
[15] Karl Jaspers, Razón y Existencia, Editorial Nova, Buenos Aires. Trad. Haraldo Kahnemann. 1959,  p. 141.
[16] Karl  Jaspers, Filosofía, Vol. 1. p. 309.
[17] Karl Jaspers, Filosofía ,Vol. 1. p. 304.
[18] Karl Jaspers, Filosofía,, Vol. 1.  p. 304.
[19] Karl Jaspers, Filosofía, Vol. 1.  p. 304.
[20] Karl Jaspers, Filosofía , Vol 1.  p. 520.
[21] Karl Jaspers, Filosofía,, Vol. 1,  p. 521.
[22] Karl Jaspers, Filosofía,Vol.1.p.521.El diálogo es solamente una de las formas de comunicación fijada en el lenguaje, ha señalado Jaspers. Se refiere a los diálogos platónicos considerando que éstos no son por sí mismos, en cuanto forma de transmisión del pensamiento de Platón, una patentización de la comunicación en el filosofar, sino sólo la estructura dialéctica del conocimiento intelectual, a través de la cual se expresa este pensamiento (Cf. en: Op. Cit. p. 520).
[23] El término original con el que Jaspers se ha referido a esta “forma” es “Sym-philosophie”.
[24] Cf. Karl Jaspers, Filosofía ,Vol. 1. p. 517.
[25] Cf. Alan M. Olson, Transcendence and Hermeneutics,  An Interpretation of the Philosophy of Karl Jaspers. Martinus Nijhoff Publishers, The Hague. 1979,   p. 51; 56.
[26]Karl Jaspers, Filosofía ,Vol. 1. p. 514.
[27] Karl Jaspers, Filosofía ,Vol. 1. p. 514.
[28] Karl Jaspers, Filosofía,, Vol. 1. p. 514.
[29] Cf. Karl Jaspers, Razón y Existencia, p. 92.
[30] Cf. Karl Jaspers, Razón y Existencia, p. 97.
[31] Karl Jaspers, Razón y Existencia, p. 98.
[32] Karl Jaspers, Reply to my Critics. En: Paul A. Schilpp, “The Philosophy of Karl Jaspers”, augmented edition.Open Court Publishing Company, La Salle, Illinois. 1981, p. 829. [Mi traducción].
[33] Karl Jaspers, La fe filosófica. Editorial Losada, Buenos Aires. 1953, p. 136.
[34] Cf. en: Karl Jaspers, Filosofía ,Vol. 1. p. 341.
[35] Karl Jaspers, La fe filosófica,  p. 134.
[36] Cf. en: Karl Jaspers, La fe filosófica,  p. 135.
[37] En La fe filosófica ante la revelación, Jaspers distingue entre la fe eclesial, dogmática y formal, y la "fe bíblica" cuya expresión paradigmática, según considera, es Job, el creyente que desde su fe interpela a Dios. Así mismo, la verdad dogmática para Jaspers enmascara siempre una ideología política. Cf. En:  Op. cit. Editorial Gredos, Madrid. 1968.
[38] Cf.  Karl Jaspers, Razón y Existencia, p. 142.
[39]Karl Jaspers, Filosofía ,Vol. 1. p. 521.
[40] Cf. Karl Jaspers, Philisophical Autobiography, p. 82-83.
[41] Cf. Hans Saner, "Karl Jaspers on World History of Philosophy and World Philosophy", en: Karl Jaspers's Philosophy. Expositions and Interpretations. Editado por Kurt Salamun y Gregory J. Walters, p. 103. Saner dice literalmente más bien que:  "La filosofía mundial es la futura filosofía de la comunicación universal" (p. 103). Subraya además que el término de Jaspers "filosofía mundial" resulta del todo ajeno a cualquier pretensión de poder o de un tipo de pensamiento que aspirase a ser reconocido mundialmente en su validez, Por el contrario, "una filosofía que reclamara dominio exclusivo era precisamente el enemigo que debía ser combatido."(p. 104) [Mi traducción].
[42] Cf. Hans Saner, "Karl Jaspers on World History of Philosophy and World Philosophy", en: Karl Jaspers's Philosophy. Expositions and Interpretations. Editado por Kurt Salamun y Gregory J. Walters, p. 105.
[43] En tanto Jaspers usa su concepto de situación-límite tanto en relación a la historicidad individual, como a la historicidad de los asuntos políticos que involucran a comunidades enteras, en este segundo uso el concepto tiene consecuencias de largo alcance para la comprensión de determinadas épocas históricas. Su teoría del tiempo eje o tiempo axial está vinculada al concepto de situación-límite, según lo expone Jaspers en Origen y Meta de la Historia. Kurt Salamun indica que la primera vez que Jaspers hizo una aplicación política del concepto de situación límite, fue en ocasión de su análisis sobre la culpa en relación a Alemania y el surgimiento del nazismo, así como que si bien la situación-límite (de la culpa)  capacita al hombre para convertirse en existencia auténtica, esto sólo es posible a través de la "conversión" como cambio radical en la propia actitud, en la concepción del mundo y en el  estilo de vida en relación a la responsabilidad. Cf. Kurt Salamun, "Karl Jaspers on Human Self-Realization. Existenz in Boundary Situations and Communication". En: Karl Jaspers's Philosophy. Expositions and Interpretations. Editado por Kurt Salamun y Gregory J. Walters, Prometheus Books, Amherst, New York, 2008. p. 251-252.
[44] Cf. Gregory J. Walters, Karl Jaspers and the Role of "Conversion" in the Nuclear Age. Véase: "Jaspers's Stance on the Question of the Bomb's  Use." p. 101-104.  Walters indica: "Jaspers advierte que la cuestión del uso de la bomba no debe ser aislada de la realidad política y militar existente. Ciertamente, la disuasión nuclear proporciona alguna posibilidad de que ésta no será nunca usada...Pero no hay garantía de que la bomba no será usada en el futuro por alguien con la voluntad y el poder para hacerlo, tal vez alguien impulsado por un extraordinario  'impulso suicida'. Entonces,  en la medida en que el uso de la bomba por los rusos...es posible, él ve la renuncia absoluta a su uso como violación del principio de 'auto-preservación'..." Op. cit. p. 101-102. [Mi traducción].
[45] Cf. Chris Thornhill, Karl Jaspers. Politics and Metaphysics. Routledge, London, 2002. p.  174.
[46]Karl Jaspers, La fe filosófica ante la revelación, p. 152. Cf. además, Hans Saner, "Karl Jaspers on World History of Philosophy and World Philosophy", en: Karl Jaspers's Philosophy. Expositions and Interpretations. Editado por Kurt Salamun y Gregory J. Walters, Prometheus Books, Amherst, New York, 2008. p. 106. Saner indica que como exponente de una "nueva conciencia" del mundo en la Era técnica, con su desarrollo completamente nuevo en las esferas tanto material como espiritual, Jaspers está convencido de que "la unidad de la tierra ha llegado." Citado por Hans Saner: Karl Jaspers, The Origin and Goal of History, New Haven, CT: Yale University Press, 1953. p. 127.[Mi traducción].
[47] Karl Jaspers, La fe filosófica ante la revelación, p. 152.
[48] Karl Jaspers, La fe filosófica ante la revelación, p. 152.
[49] Karl Jaspers, La fe filosófica ante la revelación, p. 147. El subrayado es nuestro.
[50] Cf. Hans Saner, "Karl Jaspers on World History of Philosophy and World Philosophy", en: Karl Jaspers's Philosophy. Expositions and Interpretations. Editado por Kurt Salamun y Gregory J. Walters, Prometheus Books, Amherst, New York, 2008. p. 105.
[51] Cf. Hans Saner, "Karl Jaspers on World History of Philosophy and World Philosophy", en: Karl Jaspers's Philosophy. Expositions and Interpretations. Editado por Kurt Salamun y Gregory J. Walters, Prometheus Books, Amherst, New York, 2008. p. 90-91; 102. Saner aclara  que aunque Jaspers nunca definió abiertamente lo que él entendía por "filosofía mundial",  resulta claro que  él no pensaba lo que esta podría ser en tanto nuestra época "no hace filosofía mundial" sino que sólo se enciuentra en el camino hacia ésta. Además, indica Saner que el término "filosofía mundial"  se levanta contra la filosofía "europea", cuya era para Jaspers está llegando a su fin: "La filosofía mundial -afirma Saner-  es el filosofar que sigue a las filosofías nacionales y a la filosofía europea, es cecir, la filosofía global. Aquí "mundial" significa el horizonte del mutuo entendimiento. La filosofía mundial es la filosofía futura de la comunicación universal." Op. cit. p. 103.
[52] Karl Jaspers, Filosofía, Vol. 1. p. 510.
[53] Karl Jaspers, La fe filosófica, p. 40.
[54] Cf. Karl Jaspers, La fe filosófica ante la revelación, p.  122.
[55] Cf. L. Ehrlich, Karl Jaspers: Philosophy as Faith, The University of Massachusetts Press, Amherst. 1975.
 p. 123-124.
[56] Cf. Gladys L. Portuondo, "Kant y el método del trtascender en la filosofía de Karl Jaspers." En: Dikaiosyne No. 13. Revista de filosofía práctica. Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela. Diciembre 2004, p. 65-85.
[57] Karl Jaspers, Reply to my Critics, p. 832. [Mi traducción]
[58] Karl Jaspers, Reply to my Critics, p. 832. [Mi traducción]
[59] Cf. Karl Jaspers, Reply to my Critics, p. 831.
[60] Cf. Alan M. Olson, Transcendence and Hermeneutics, p. 88.
[61] Karl Jaspers, La fe filosófica, p. 40.

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