Tuesday, February 13, 2018

Gladys L. Portuondo, LA EXISTENCIA EN BUSCA DE LA RAZÓN: APUNTES SOBRE LA FILOSOFÍA DE KARL JASPERS







Gladys L. Portuondo, LA EXISTENCIA EN BUSCA DE LA RAZÓN: APUNTES SOBRE LA FILOSOFÍA DE KARL JASPERS



“La existencia, orientada hacia la razón y dependiente de ella, merced a cuya claridad experimenta la inquietud y pretensión de la trascendencia, no llega a tomar su propio movimiento sino acuciada por el aguijón  de las preguntas que plantea la razón. Faltando la razón, la existencia es inactiva, letárgica, cual si no estuviera ahí.”
Karl Jaspers, Razón y Existencia



INDICE

Introducción........................................................................................................6
Sección I
Hacia el ser-sí-mismo: posibilidad y necesidad de la aclaración……...............19   
Capítulo1. Karl Jaspers sobre la época…....................……………….…..……..19                                                     
Capítulo 2. Esquemática del filosofar.................................................................57
Capítulo 3. Fenomenología y patología psiquiátrica..........................................95
Sección II
Hacia la  aclaración existencial………………………………..……………........109
Capítulo 4. Kant y el método del trascender....................................................109
Capítulo 5. La "existencia" en la escisión subjetividad-objetividad..................134
Capítulo 6. Autorreflexión y Existenzerhellung………......................................153
Sección III
Hacia una filosofía de la trascendencia y la comunicación ...………................184
Capítulo 7. Historicidad (Geschichtlichkeit) y trascendencia………..................184
Capítulo 8. "Existencia" y comunicación............................................................229
Capítulo 9. Significación para el filosofar...........................................................271
A modo de conclusión.......................................................................................290
Bibliografía.........................................................................................................294



INTRODUCCIÓN 


  Refiriéndose al  “programa” de la filosofía existencial, Jaspers  lo resume del modo siguiente: “La filosofía existencial puede ser considerada como el intento de superar el nihilismo.[1]   El nihilismo se ha convertido en nuestra época en “una manera dominante de pensar.”[2] La indiferencia frente a la tradición y la incredulidad creciente representan para Jaspers el reto radical de los nuevos tiempos a la razón filosofante. Pero ésta también encuentra  que el nihilismo despeja el camino para transformar radicalmente nuestra relación con la tradición bajo las nuevas condiciones, pues “como movimiento ideológico al igual que como experiencia histórica, pasa a ser el tránsito a la más honda apropiación de la tradición histórica”.[3] Y con ella, se abre la posibilidad para “configurar de nuevo el ser del hombre.”[4] Siendo tan antiguo como la filosofía,  el nihilismo ha sido “el camino  al origen” y  “el agua regia que tenía que acreditar el oro de la verdad.”[5]  En el presente, “Ni debemos someternos a absolutizados fenómenos del pasado ni distanciarnos  sin compromiso en el goce contemplativo de lo pasado; pero sobre  todo, lo que  no podemos hacer es separarnos del fundamento histórico. Y si ya lo hemos hecho el nihilismo nos volverá a llevar hacia la verdad genuina con dolorosa operación.”[6]
  La vieja concepción ilustrada, en la que el devenir histórico se representó según la superación de los errores del pasado por medio del conocimiento y de la crítica y que abonó el fértil terreno donde arraigaron los fundamentos del  racionalismo moderno, de su aspiración al triunfo de la razón  en todos los ámbitos de la existencia humana y de su ideal de progreso, ha dejado su lugar en nuestros días a la evidencia de la permanente amenaza de nuevos peligros, racionalmente predecibles en muchos casos, mas no por eso necesariamente suprimibles o descartables. Aún en los casos en que pueda hacer previsible el mal, la razón encuentra la ambigüedad de aquellas “certezas” éticamente fundadas que el lógos de la filosofía griega antigua justificó teleológicamente según la idea del bien, habiendo perdido ahora toda referencia al fundamento trascendente de su posibilidad. En la contemporaneidad la “idea del bien”  ha sido radicalmente desplazada por la idea de crisis en tanto criterio supremo de los límites del mundo, cuya expresión en los límites del lenguaje  y,  por consiguiente, en los límites de la razón -como lo subrayó Ludwig Wittgenstein- ha de sufrir de asfixia crónica en la absolutización de una inmanencia que se pretende irrebasable, por la renuncia a toda posible referencia al ser. “Pues," expresa Karl Jaspers, "en la realidad del hombre occidental se ha operado, aunque silenciosamente, algo monstruoso: la desintegración de todas las autoridades, la desilusión radical acerca de una confianza otrora desmedida en la razón, una disolución de vínculos que abre la puerta a todas, simplemente todas las posibilidades.”[7]
  Aunque  nuestra época es  la época  del derrumbamiento de las fortalezas, éstas se han derrumbado porque eran engañosas, abriéndose la nueva posibilidad de “cernirse en las alturas,”[8] desde las cuales,  aquello que parecía un abismo, se vuelve espacio para la libertad, y donde la aparente nada se convierte en  la apertura de un nuevo espacio,  desde el cual  nos habla el verdadero ser.[9] Es en este ámbito de rupturas y de posibles reconciliaciones en la relación del hombre con el ser donde cabe toda interpretación del pensamiento jaspersiano, para el cual la existencia  en su historicidad es el vínculo mediador entre aquellos polos en que esta relación es posible,  esto es, la "inmanencia" y la "trascendencia."[10] 
  En tanto el hombre no es meramente sujeto contemplativo, sino existente que en el mundo participa y  se orienta mediante sus decisiones y acciones, perdería su vida en el delirio si  quisiera rechazar su condición; pérdida no equivalente, en este caso, a la “pasión inútil” sartreana, la cual define prima facie la propia condición del existente. Esta pérdida, en sentido distinto, reviste para Jaspers la forma de una pretendida anulación de la condición paradójica (antinómica) que pertenece intrínsecamente a la existencia. Mucho menos, tal delirio tampoco tiene analogía con la “fuerza creadora” que, según María Zambrano, la razón podría orientar  hacia el amor en la vida personal a través de la filosofía,[11] expresión del ordo amoris. Para Jaspers, se trata del arrebato y la consumación de la pasión de la noche,  del pathos de lo destructivo que quebranta todo orden y se precipita en el abismo sin tiempo de la nada que lo atrae todo a su remolino;[12] esto es, de la renuncia de la existencia a su posibilidad como autoanulación, en tensión permanente con el requerimiento de su propia realización.
  El ser-en-situación  constituye la condición esencial del existente. La situación que es mía no es el resultado del entrelazamiento de un conjunto de “condiciones objetivas,” de las cuales puedo tomar plena conciencia para someterlas a mis facultades y a mi voluntad. Para Jaspers, la condición humana muestra que el hombre no sólo se encuentra en ésta o en aquélla otra situación, sino que siempre está situado en sentido absoluto: dicho absoluto es la situación-límite por excelencia del existente. Esta condición “limítrofe” desborda tanto a las condiciones objetivas susceptibles de descripción, como también a la conciencia que, como subjetividad, puede reconocerse o no en la situación. Pero la (mi) situación es siempre una propuesta a mis posibilidades o el vestíbulo hacia lo que soy y puedo ser, y representa para Jaspers la apertura del existente a la reflexión filosófica. Se interroga: 
“¿el hombre no es más que un ser del mundo, sólo del mundo, tal cual su nacimiento y su medio lo hacen, dominado enteramente en su psicología por necesidades culturales, y nutrido solamente de ilusiones conformes a  sus deseos, por ejemplo el de la libertad? ¿Es sólo eso?, ¿o su origen es diferente, aunque se levante frente al mundo entero sin poder explicarse  por sí mismo?  En realidad, el  hombre  es...los dos:  uno cuando  busca  tener de sí mismo un conocimiento objetivo, y otro cuando es consciente   de sí mismo mediante la reflexión filosófica”.[13]
  La filosofía existencial es la filosofía del ser-en-situación,  no un  pensamiento sobre una situación a la que hace frente tomando distancia para interpretarla “objetivamente,”  como si fuera posible  enajenarla en un acto de voluntad para situarse desde fuera de ella misma. Es, por el contrario, pensamiento que desde la situación reencuentra en ésta el origen histórico de su propio desenvolvimiento, así como la orientación trascendiente de su reflexión.  Pero resultaría una simplificación identificar la filosofía existencial con una expresión coyuntural de condiciones transitorias del acontecer histórico. En este sentido restrictivo fue interpretada en algunos círculos intelectuales que la asumieron como moda de diletantes. Según Jaspers, la filosofía existencial  como filosofía moderna, no necesita de un rótulo o “apodo” (refiriéndose al término “existencialismo”, de significación equívoca a su juicio), pues “lo propio de ella es lo eternamente filosófico, su forma y su lenguaje dentro de las circunstancias concretas de la hora presente.”[14] Inserta en la tradición,  aspira a dar cuenta de la ruptura entre el mundo moderno y la historia precedente. Como reflexión acerca de las posibilidades de la existencia  humana, está marcada por dos “situaciones” radicales: la disolución de todos los ordenamientos tradicionales de la vida colectiva y la irrupción del nihilismo  en tanto expresión de la crisis histórico-teológica de la conciencia de lo trascendente. “La filosofía de la existencia", expresa Jaspers, “es la ideación actual, en cada caso, de las posibilidades del ser del hombre referido a la trascendencia.”[15] Y añade: “Pero el último sentido de todo pensar filosófico es la vida filosófica considerada como hacer del  individuo en la acción interior por virtud del cual llega a ser sí mismo.”[16] Este peculiar “hacer” en la acción “interior,” hacia el cual está siempre orientado el saber filosófico fundamental en la búsqueda del ser como “referencia” a la trascendencia, es la aclaración de la existencia,[17] la cual ha sido concebida por Jaspers como el “eje del filosofar.[18]
  Jaspers  interpreta  la transición a la modernidad como un  proceso cuajado de paradojas. Desde su punto de vista, la Ilustración habría continuado  la labor de “desencantamiento” que la metafísica había llevado a cabo en su momento con relación al mito, pues la filosofía en toda época realiza la tarea consistente en traducir racionalmente los significados simbólicos de las grandes tradiciones, conservando su verdad.[19] Jaspers se sitúa en la posición que, sin dejar a un lado las posibilidades de la razón científica, reclama de la razón filosófica la exploración de la aportación semántica de las tradiciones que han sido cuestionadas por la Ilustración,[20] interpretándolas según su propio lenguaje como experiencias existenciales, entre las cuales destaca la experiencia de trascendencia. Considera que, para la filosofía, la misión actual es asentar de nuevo la razón en la misma. La asimilación de la tradición se torna así en hermenéutica orientada hacia su recuperación con vistas a la autocomprensión del existir y de sus posibilidades para el  hombre contemporáneo; esto es, con vistas a la  aclaración de la existencia. Aquellos problemas que tocan a la  existencia[21] suscitan la reflexión sobre estas posibilidades: el mundo; la Trascendencia y la propia razón, se muestran no a través de esquemas o de doctrinas que pretenden ofrecer un cuadro acabado de lo que éstos son, o de conceptos y definiciones que permiten expresarlos en algo “conocido.” Son,  más bien, el medio para despertarnos y promover en nosotros la conciencia de nuestras posibilidades, arriesgándonos más allá del “cerco,” por decirlo así, que toda situación inmediata impone. En este sentido, podría afirmarse que  la filosofía como aclaración existencial propone la posibilidad de la transgresión de los  límites de la presente situación histórica, marcada por el nihilismo.
  La dirección reflexiva de la filosofía existencial es la expresión de una experiencia vital, sin cabida en los excesos del cientificismo ni en la pretensión de sistema en la filosofía; en la política; en la religión o en la moral, en la que la existencia individual puede quedar asfixiada[22]. La aspiración legítima de la ciencia a un conocimiento universal le impide, no obstante, dar cuenta  de una razón que atienda no sólo a los reclamos de la lógica de una conciencia común a todos, sino a los de la conciencia individual que, sin excluir a la razón científica, acota su ámbito de validez frente a la unicidad de una existencia  cuyo origen resulta insondable. “Mientras el conocimiento científico,” indica Jaspers,  “es alcanzado mediante la percepción en las formas de la racionalidad accesible a todos, el alcance de los pensamientos filosóficos es dado en la realidad histórica y en la posibilidad de la existencia de nuestros semejantes.[23] Por otra parte, en los extremos en que la razón pierde su sustancia existencial al  renunciar a su fundamento trascendente,  el afán de sistema  y de absoluta exclusividad de la verdad en la política engendra el fenómeno del totalitarismo, en el cual la razón filosofante queda sometida a una eficiente carga destructiva[24] por la abolición de la libre comunicación del pensamiento: “El totalitarismo significa la ruptura más radical de la comunicación de persona a persona y junto a eso, a la vez, el final del ser sí mismo del hombre. Se ha hecho evidente que la ruptura de la comunicación a favor de la voluntariedad violenta  siempre es no sólo una amenaza a la existencia personal y el peligro real de perderse a sí mismo, sino que esta alternativa encuentra su expresión en los grandes poderes de la historia”[25] –subraya Jaspers. Pues la política, como la forma de vida de la comunidad (polis), sólo puede existir en la libertad, la cual, cuando es destruída, deja espacio solamente para la vida privada, tanto “como esto se soporta para continuar existiendo”.[26]
  La aclaración de la  existencia representa, de este modo, el modo de concreción de la praxis que atribuye Jaspers a su filosofía. La concepción jaspersiana se propone recuperar el significado del saber filosófico entendido en la unidad de theoria y praxis  como condiciones de la búsqueda del ser a través de la comunicación y de la aclaración  existenciales, lo cual establece a la par los límites del filosofar:
“Filosofía como praxis no significa que se limite a lo útil y aplicable; por  ejemplo, a lo que sirve al desarrollo de la moral o procura estados serenos del alma. Pensar posibilidades para un fin finito, para el cual pretendo aplicar el conocimiento como medio, es práctica técnica, no praxis  filosófica. Filosofar es la praxis de mi origen pensante mismo,  praxis por   virtud de la cual se realiza en el hombre particular la esencia del hombre en su totalidad. Esta  praxis brota de la vida en aquellas profundidades   donde la eternidad roza el tiempo... aún cuando aquella profundidad sólo   se manifieste para nosotros en la superficie..., la praxis filosófica sólo se  realiza por completo en las cimas del filosofar personal, mientras que el pensamiento filosófico objetivado no es más que preparación   para ella o recuerdo de ella. En esas cimas, la praxis es la acción interior en la que llego a ser mí mismo, es la patentización del ser, es la actividad del ser-sí-   mismo... El misterio de estos límites del filosofar, en donde únicamente la filosofía es auténtica,  circunscribe cada vez más la extensión del pensamiento filosófico.”[27]
  La propuesta del  rescate de la razón por la  existencia en el proyecto de la filosofía existencial de Jaspers  exige que estemos satisfechos con lo que está a nuestro alcance y con el pensamiento que opera dentro de los límites en los que toda realización depende de nosotros mismos: “Si queremos más de lo que conocemos y somos capaces de hacer, nuestro pensamiento se vuelve engañoso y ruinoso al mismo tiempo.”[28] Si los límites de la   existencia pueden  o no encontrar correspondencia con los límites de la razón, y, por consiguiente, con sus respectivas posibilidades, es la pregunta que constituye para Jaspers el criterio radical para trascender la alternativa puesta por la polaridad dialéctica de la subjetividad y la objetividad como dialéctica del pensamiento de lo determinado, que  en el mero entendimiento[29] se hace compatible con su instrumentalización en la ciencia y en la técnica y con la posibilidad de las diversas formas de enajenación de la autoconciencia y de la propia existencia.
  El propósito de este trabajo consiste en presentar al lector de lengua hispana una referencia, a modo de comentario, sobre aspectos que pueden considerarse sobresalientes en la aclaración de la existencia en tanto “modo del filosofar” en el pensamiento de Karl Jaspers, del cual resulta inseparable el conjunto de su filosofía.  Ha sido el  resultado de la modificación y ampliación de la versión original, la cual fue presentada en el Postgrado de Filosofía de la Universidad de los Andes, en Venezuela, en el año 2005. Aunque existen  numerosas publicaciones, estudios  monográficos y sistemáticos en los que el pensamiento de  Karl Jaspers, en general, y particularmente el tema de la aclaración existencial han sido abordados, éstos han sido presentados principalmente en otros idiomas. La escasez de los estudios en español sobre el filósofo, de manera contrastante,  ha limitado sin duda la difusión de su pensamiento en los países de habla hispana. Aún cuando una buena parte de sus obras principales  ha sido traducida al español, muchas de estas ediciones sólo se han realizado una primera vez,  por lo que la reedición se ha venido haciendo una necesidad perentoria. Si este trabajo, en alguna medida, contribuye a fomentar el interés en la filosofía de Karl Jaspers –sin la cual la comprensión de nuestra época y de nuestro lugar en ella habría de renunciar a una de las más lúcidas interpretaciones de la filosofía contemporánea-, entonces el mismo estará suficientemente justificado.
  Para nuestro propósito resultará indispensable tomar en consideración  el lugar de la praxis aclaratoria existencial en la estructura del conjunto de la filosofía de Jaspers. Su obra Filosofía establece las pautas para  esta comprensión, así como el método, inspirado principalmente en la filosofía trascendental de Kant,[30] por cuyo desenvolvimiento la aclaración existencial se hace posible. La historicidad y la comunicación, inseparables de la aclaración existencial, serán objeto de atención en especial.
  Quisiera reconocer aquí mi agradecimiento a amigos y colegas que, de una u otra forma, han inspirado el proyecto y la realización de este trabajo:  a Pedro Coutin-Churchman, mi esposo,  por su apoyo permanente a esta labor y por haber sido parte esencial de la comunicación posible; a Víctor Martín Fiorino, Plinio Negrete Ballesteros y Rosa María Hurtado, del Postgrado de Filosofía de la Universidad de los Andes, en Venezuela,  por su positiva acogida a la primera versión de este trabajo y por sus penetrantes comentarios críticos en su presentación; a Alan M. Olson y Helmut Wautischer, de  la  Karl Jaspers Society of  North America, por su estimulante apoyo a mi labor en las traducciones de diferentes estudios originales en inglés sobre la filosofía de Karl Jaspers; a Lourdes Rensoli Laliga, Jorge Luis Villate Díaz y Florinda Marón Domínguez, antiguos colegas, y a Margarita Belandria Rodríguez, del Postgrado de Filosofía de la Universidad de los Andes, por la posibilidad de compartir la reflexión y la actitud crítica.







[1] Karl Jaspers. “¿Qué es el existencialismo?”. En: Conferencias y ensayos sobre historia de la filosofía. Editorial Gredos, Madrid. 1972. p. 436. El subrayado es nuestro.
[2] Karl Jaspers, Origen y meta de la historia, Revista de Occidente, Madrid. 1953. p. 143.
[3] Karl Jaspers, La fe filosófica, Editorial Losada, Buenos Aires, 1953. p. 129.
[4] Karl Jaspers, Origen y meta de la historia, p. 151.
[5] Karl Jaspers, La fe filosófica, p. 129,
[6] Karl Jaspers, La fe filosófica, p. 130.
[7] Karl Jaspers, Razón y Existencia, p. 13. Editorial Nova, Buenos Aires. 1959.
[8] Karl Jaspers. La filosofía. Breviarios del F.C.E. México, 1953,  p. 32.
[9] Alan M. Olson  sostiene que aunque la recuperación  hermenéutica del antiguo nombre del Ser 
se adjudica usualmente a M. Heidegger, sin embargo corresponde a Karl Jaspers la rehabilitación 
del significado de la Trascendencia en la concepción del ser.  Hacia la fundamentación de esta tesis 
se dirige la obra de Olson, Transcendence and Hermeneutics, Martinus Nijhoff Publishers, 1979. 
La Haya, Boston, Londres.
[10] Cf. Alan M. Olson, Transcendence and Hermeneutics. An Interpretation of Philosophy of 
Karl Jaspers,  Introduction, p. XX.
[11] Véase en: Lourdes Rensoli. “María Zambrano. Historia y Delirio”. En: Revista  Estudios Filosóficos. Nº 140, Vol XLIX. Madrid. Enero-Abril, 2000. p. 99-100.
[12] Véase en: Karl Jaspers, Filosofía,  Revista de Occidente, Madrid. 1958. Vol. 2, p. 465.
[13] Karl Jaspers. “Hacia un nuevo humanismo”. En: Barth, Maydieu, Jaspers. Condiciones y posibilidades para un nuevo humanismo. Ediciones Guadarrama, Madrid. 1957. p. 359.
[14] Karl Jaspers. “¿Qué es el existencialismo?”. En: Conferencias y ensayos sobre historia de la filosofía
Editorial Gredos, Madrid. 1972. p. 436. Según L. Ehrlich, "la filosofía de Jaspers no puede vincularse al 
existencialismo. Este último no reconoce ni toma en cuenta fenómenos que son esenciales para la concepción
de la Existenz de Jaspers, es decir, la trascendencia relacionada con la Existenz en su libertad; y la conciencia
 absoluta, i.e., el amor, la fe y la creatividad espiritual que fluye de la plenitud del amor y de la fe." L. Ehrlich, 
"Jaspers' Thought. Its Meaning, Effecft, Timeless." Existenz, An International Journal in Philosophy, Religion, 
Politics and the Arts. Vol. 5, No. 2, Fall 2010. p. 61-62  [Mi traducción].
En: http://www.bu.edu/paideia/existenz/volumes/Vol.5-2EhrlichL2.pdf
[15] Karl Jaspers. Filosofía,Vol. 2, p. 216.
[16] Karl Jaspers, Filosofía, Vol 2, p. 216.
[17] La versión en español de la edición citada de Filosofía utiliza la palabra existencia con entrecomillado. En
lo adelante usaremos siempre para Existenz la grafía , con vistas a mantener la homogeneidad
 terminológica 
para cualquier otra forma en que este término se haya traducido al español por distintos
traductores,  excepto cuando se trate de una cita tomada de traducciones al inglés de las obras de K. Jaspers 
donde  se use directamente el término en alemán original Existenz.
[18] Karl Jaspers, Filosofía, Vol. 2, p. 138. Jaspers declara: “Este filosofar nació para mí de la psicología que
 tuvo que ser transformada y se convirtió en ‘aclaración de la ’. A su vez, la aclaración de la  
me llevó a la ‘orientación filosófica hacia el mundo’ y a la metafísica”. En: K. Jaspers.
“Sobre mi filosofía”. En:  Balance y perspectiva... Colección de ensayos y artículos. Revista de Occidente, Madrid.
 1951.  p. 265.
[19] Véase en: J. Habermas. "La lucha de los poderes en las creencias. De la comprensión sensible a la
expresión simbólica." En: Fragmentos filosófico-teológicos. p. 46-47.Editorial Trotta, Madrid. 1999.
[20] J. Habermas, La lucha de los poeres de las creencias p. 47.  Para Jaspers, la Ilustración 
es una tarea permanente del filosofar que,  mal entendida, se convierte en condición del nihilismo.
[21] Cf. Wiiliam Earle, Introducción a Karl Jaspers,  Reason and Existenz, The Noonday Press, 1955, p. 12.
[22] Emmanuel Mounier señaló que la desconfianza hacia los sistemas de ideas  va de la mano,
 en los filósofos existenciales, de la desconfianza hacia todos los aparatos de poder: Iglesias, Estados, partidos y ortodoxias diversas –si bien esta postura no ha de confundirse, estimamos,  con una justificación de la anarquía. Véase en: Emmanuel Mounier, Introducción a los existencialismos,  Ediciones Guadarrama, Madrid, 1967. P. 26. No obstante, ha de subrayarse que, aunque esta condición no se aplica en igual medida y sentido a toda la filosofía existencial, en el caso particular de Jaspers –cuya filosofía no puede ser identificada ni reducida sin más a las tendencias que tipifican a la corriente “existencialista” – esta posición se encuentra matizada sustancialmente. La conexión entre la crítica jaspersiana a la pretensión de sistema y a la pretensión de exclusividad de la autoridad -directamente asociada a su filosofía de la verdad y de la libertad-  alcanza su más completo desenvolvimiento en su crítica de la política y de la religión. Pero Jaspers de ningún modo desconoce las tensiones dialécticas entre la verdad y la libertad respecto a la autoridad y a la pretensión de sistema.  L. Ehrlich  subraya que: “…Jaspers rechaza la pretensión de exclusividad sólo en un sentido específico. Él no sugiere que las autoridades puedan anular toda pretensión de exclusividad para sus verdades –porque esta pretensión es inevitable: toda autoridad genuina debe estar preparada para hacerlo en alguna forma…Jaspers rechaza la pretensión de exclusividad sólo si significa que la realización de la única verdad a través de una autoridad, considerada como objetivo, llega a considerarse alcanzada; si esto significa que la forma de la verdad representada por una autoridad se congela en la rigidez dogmática; si esto significa que la formulación humana de la verdad  transmitida  por  una autoridad humana –y por consiguiente limitada- se confunde con la autoridad de la verdad   en su unicidad trascendente;  y si esto significa que las pretensiones de verdad por parte de una autoridad no necesitan ser y no están expuestas al reto de la comunicación.” [Mi traducción] En: Leonard Ehrlich, Philosophy as Faith, University of Massachusetts Press, Amherst, 1975, p 107-108.
[23] Karl Jaspers, Philosophical Autobiography, en: Paul A. Schilpp, “The Philosophy of Karl Jaspers”,
 augmented edition. Open Court Publishing Company, La Salle, Illinois. 1981.p. 74. [Mi  traducción].
La cita continúa como sigue: “Philosophical logic can bring all of this to consciousness, without bringing
 it to acceptance as cogently  certain”.
[24] Cf. Agustín Serrano. “Totalitarismo y filosofía”. En: Isegoría. Revista de filosofía moral y política. Nº. 23,
 Madrid. Diciembre 2000. pág. 93. L. Ehrlich indica que, para Jaspers,  la libertad de conciencia en relación a las 
cuestiones relativas a la fe y a la verdad última exige abolir el uso de la fuerza por parte de las autoridades interesadas 
en dichas cuestiones: “El estado natural, en este sentido, es bellum omnium contra omnes. La mayor oportunidad de 
una distribución equitativa de los bienes y la oportunidad de obtenerlos o de participar en ellos descansa en la 
deliberación, el acuerdo, la legislación específica y la administración. Éste es, por supuesto, el ámbito de la política y
 de la legalidad voluntariamente aceptadas y, para Jaspers, el único ámbito apropiado de la política y la legalidad.”
 [Mi traducción] En: L. Ehrlich, Philosophy as Faith, p. 109.[Mi traducción]
[25] Karl Jaspers, Philosophical Autobiography, p. 82.[ Mi traducción].
[26]Véase en: Karl Jaspers, Philosophical Autobiography, p. 57. [Mi traducción]. En un comentario en su 
Autobiografía filosófica sobre una conversación con Max Weber, al preguntarle a éste qué podría hacerse si
 los comunistas llegaban al poder,  la respuesta de Weber de que él no estaría ya interesado en el asunto se 
interpreta por Jaspers como la expresión de la resignación ante la realidad del poder brutal, “contra el cual el 
individuo ya no es capaz de hacer nada”. Resulta de interés destacar la afirmación de Jaspers, siguiendo esta reflexión, según la cual ningún totalitarismo puede superarse desde dentro, sino en todo caso transformarse en otro tipo de totalitarismo por medio de revoluciones sangrientas. Para Jaspers, el totalitarismo resulta entonces no sólo
la extrema expresión de la pérdida del fundamento político-racional de la comunicación, sino la imposibilidad de su recuperación  dentro de sus propias condiciones.
[27] Karl Jaspers. “Sobre mi filosofía”. En: Balance y perspectiva...p. 253. Jaspers se refiere aquí al ámbito en el que
 se circunscribe la autenticidad de la filosofía, no sólo en relación a la ciencia y la teología y al lugar en que la 
verdad filosófica resulta irreductible y original respecto a aquéllas, sino a la conciencia filosófica acerca de los límites
 y posibilidades del filosofar como crítica de la propia tradición filosófica, metafísica y ontológica.
[28]Karl Jaspers, Reply to my Critics, En: Paul A. Schilpp, “The Philosophy of Karl Jaspers”, augmented
edition. Open Court Publishing Company, La Salle, Illinois. 1981. p. 773. [Mi traducción].
[29] Jaspers se apropia el uso de la palabra  alemana Verstand en el sentido en que Kant la usa en su filosofía, esto es,
 aquél que se ha traducido  al inglés como "intellect,"  aunque también como "understanding." El español, la traducción 
más frecuente ha sido como "entendimiento," aunque también se ha usado el término "intelecto." No obstante, en tanto
 el  término Vernunft, según se usa por Jaspers, aparece en las traduciones de sus obras al español con mayor 
frecuencia usando el término "entendimiento,"  hemos preferido usar este último en lugar de "intelecto," el cual en español tal vez  tiene un uso filosófico menos frecuente en las traducciones que el término en inglés "intellect."
[30] La influencia de la filosofía trascendental de Kant en la filosofía existencial de Jaspers no resulta una
condición colateral o secundaria, sino una de las claves principales para la comprensión del pensamiento
jaspersiano. L. Ehrlich, por ejemplo, estudia en detalle este aspecto de la filosofía de Jaspers en distintos
 pasajes de su obra e indica: “Las similaridades temáticas entre Kant y Jaspers son notables. Hay también,
 sin embargo, diferencias importantes.” [Mi traducción] (en: Leonard Ehrlich, Philosophy as Faith, p. 26).J.
Habermas ha calificado a Jaspers como “neokantiano” (en “Karl Jaspers. Las figuras de la verdad”. En:
Perfiles filosófico-políticos. Editorial Taurus, Madrid. 2000. p. 83). Entre los autores de habla hispana,
también lo toma en consideración César Moreno (en  Fenomenología y filosofía  existencial. Enclaves 
fundamentales. Editorial Síntesis, Madrid, 2000, pág. 68). Andrés Torres Queiruga se refiere explícitamente
 a la raigambre kantiana de la filosofía de Jaspers (en “Karl Jaspers: la fe filosófica frente a la ciencia y la religión”. 
En: Manuel Fraijoó (compilador). Filosofía de la religión. Estudios y textos. Editorial Trotta,Madrid. 1994. p. 468).

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