Sunday, April 25, 2010

Gladys L. Portuondo. KANT Y EL "MÉTODO DEL TRASCENDER" EN LA FILOSOFÍA DE KARL JASPERS

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Autora: Gladys L. Portuondo Pajón

Publicado originalmente en: DIKAIOSYNE No. 13. Revista de Filosofía Práctica. Universidad de Los Andes, Mérida–Venezuela. Diciembre de 2004. 

En: http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/19030/2/articulo4.pdf

 


Resumen
Jaspers estima que Kant ha dado un paso decisivo hacia la posibilidad de la filosofía de la existencia, a través de la fundamentación metódica de la idea de lo fenoménico de nuestra Existencia en el ámbito de la relación sujeto-objeto. El trascender hacia la ausencia de todo objeto reviste el carácter de condición metódica del filosofar como aclaración de la existencia y como referencia paradójica a un incondicionado, la «Existencia», a través de conceptos y contenidos del «existir». A su vez, el carácter paradójico del trascender según la filosofía de Kant señala la irreductibilidad de la dialéctica existencial a la dialéctica de la razón, según ésta última se concibe por Kant


Palabras clave: existencia empírica, incondicionalidad, inobjetividad, conocimiento reflexivo, aclaración existencial.


KANT AND THE TRANSCENDENTAL METHOD IN KARL JASPERS´ PHILOSOPHY

Abstract
According to Jaspers, Kant has taken a decisive step towards the possibility of philosophy of existence, since he approaches a methodical basis for understanding our Existence
within the subject-object dichotomy. Transcending to an absence of any object is a paradoxical reference to this unconditional  -the "Existence," throughout the concepts and contents of "existing". In turn, the paradoxical nature of transcending points out to dialectics of the existence and to dialectics of the reason, as they are irreducible to each other; at the same time, it develops  Kant's view about reason.


Key words: Empirical existence; inconditionality; inobjectivity; reflexive knowledge; clarification of existence.



El legado del pensamiento de Kant, que Jaspers ha interpretado en términos de la necesidad de una transformación espiritual por medio de la razón y dentro de los estrictos límites que a ésta corresponden, ha irradiado hacia la concepción jaspersiana del filosofar en su integridad; de las tareas que pertenecen a éste por derecho propio; de sus posibilidades, responsabilidades y exigencias, así como del lugar que corresponde a la filosofía en nuestro tiempo. En este artículo nos proponemos recoger aquellas indicaciones del propio Jaspers que explícitamente remiten a su interpretación del método del filosofar y que ponen en evidencia la influencia kantiana.
Para Jaspers, la reflexión trascendental en la filosofía de Kant habría superado los límites de una filosofía de la conciencia en el sentido “contemplativo” el cual, desde su perspectiva, ésta ha adoptado en la fenomenología de Husserl1.
Jaspers ha expuesto que el verdadero legado de Kant a la historia posterior está aún por ser asimilado, en tanto el contenido del pensamiento de Kant sólo se ha conservado, a su juicio, en las “aulas del conceptismo académico”2. Pues este pensamiento, estima, no se ha convertido en “ideas que penetraran el mundo”3, lo que ha sido la profunda intención de la filosofía kantiana. Indica que tal intención resulta ajena a aquella otra, que adopta aristocráticamente el sabio, quien al pretender que enseña a juzgar al mundo, se mantiene al margen de éste en nombre de una independencia absoluta —Jaspers la ha identificado con la actitud del filósofo estoico. Aún así, la “salida al mundo” que exige, por decirlo de tal modo, el socratismo del pensamiento kantiano, no puede contribuir al mejoramiento efectivo de éste si no se apoya en una “clara visión” y en una “explícita voluntad”, las cuales sólo la razón puede aportar en su autonomía efectiva y “aristocrática independencia”. Así, Jaspers subraya que la aristocracia de la razón no es entonces equivalente a una existencia aristocrática como actitud vital en relación con el mundo y con los hombres. Tampoco la filosofía de Kant representa, advierte Jaspers, una propuesta pragmática que justifique el valor absoluto de la acción en el mundo; sino, en todo caso, una filosofía de la acción según las posibilidades del saber humano como condición de la estructuración del “planear razonable”, ajustado a los ámbitos y condiciones en que se desenvuelven de modo concreto las posibilidades humanas4.
Jaspers destaca que Kant encuentra en la filosofía la garantía de la convivencia humana y la posibilidad efectiva de la paz5, ya que la filosofía es una “fuerza” presente en todo hombre como ser racional. Pero esta filosofía habría de intervenir en el curso de los acontecimientos a título de ejercicio de la razón (crítica) en su uso público a través de la discusión, como cantera de la que los hombres de Estado pueden extraer consejo, sin necesidad de “reconocer que les hace falta”6. Apunta Jaspers que Kant ha transformado el ideal platónico de los reyes filósofos a su “versión práctica”: el reinado de la filosofía; esto es, de la razón, no es el de unos sabios visionarios, sino el de “la verdad salida a la luz por medio del diálogo general y de la lucha espiritual”7 . La discusión y el diálogo como formas de comunicación aumentan así el acervo general de la razón, por originarse en la comunidad, en la que es posible la corrección recíproca y el control de unos a otros. Se trata entonces del reinado “del espíritu de una opinión pública que va haciéndose racional”8.
Jaspers está convencido de que la situación actual de la filosofía es ajena a la posibilidad de hacer pronósticos, ni siquiera en relación con el quehacer futuro del pensamiento filosófico mismo9. Considera que cada quien tiene que hacerse sus propias “fórmulas de pensamiento” como línea filosófica y volver a crear a partir de las grandes tradiciones, que hoy están sujetas a una “prueba de fuego” pues tienen que demostrar nuevamente su valor, antes que ser olvidadas. Dentro de esta tradición Jaspers ve levantarse la figura de Kant, que espera volver a ser escuchado. Asevera:
“(…) Kant dio un paso de universal y decisiva importancia. Quizás no hubo desde los días de Platón un fenómeno dentro del ámbito esquivo del pensamiento que tuviera consecuencias tan trascendentales y que las produjera con tan intrínseca virtualidad como fue la aparición de Kant. No nos referimos a la técnica o al dominio de la naturaleza, sino al interior del hombre, a sus esquemas mentales, a la conciencia de su propio ser, a sus ideas, sus móviles y su buena voluntad”.10
Jürgen Habermas ha calificado a Karl Jaspers como neokantiano11. Pero esta denominación puede prestarse a equívoco, si es interpretada en el sentido de una asimilación de la filosofía de Kant a la manera en que el “retorno a Kant” tuvo lugar en Alemania, principalmente en las escuelas de Marburgo y de Baden12. Pues para Jaspers el legado de la filosofía de Kant resulta “malentendido”, si se interpretan sus conceptos en tanto objetos que pueden ser apropiados como si fuesen una “región” de la conciencia, del entendimiento o de la razón; en fin, del sujeto; o como si el propio sujeto fuese una realidad objetivable. Según Japers, la interpretación psicológico-antropológica pretende encontrar en Kant una argumentación sobre el modo en que el mundo “proviene” de la organización fisiológica y psíquica del hombre. Otra interpretación, de tipo metódico-epistemológico, cree encontrar, en las condiciones metódicas del conocimiento, las condiciones de existencia de los objetos experimentables13.
El sentido en que se realiza la asimilación de la filosofía de Kant por parte de Jaspers se orienta en otra dirección, en tanto Jaspers no suscribe éste o aquél otro aspecto del pensamiento de Kant de modo parcializado, sino, por así decir, lo que pudiéramos llamar el “espíritu” que constituye su médula. Esta afirmación puede ser corroborada, al menos, si se sigue la “letra” de las propias reflexiones de Jaspers sobre Kant, las cuales se desarrollan a la manera de un “diálogo” (no siempre explícito) entre su propio pensamiento y la filosofía kantiana. Pero si nos atenemos a lo explícito, la exposición crítica del pensamiento de Kant por parte de Jaspers permite constatar las profundas resonancias de la filosofía trascendental en la filosofía jaspersiana y abrir la posibilidad de mostrar los entramados de las reelaboraciones e interpretaciones como momentos inseparables de esta influencia, aún cuando en su conjunto esta tarea sobrepasa una corroboración que, en esta oportunidad, sólo pretende ser comentario, y no análisis crítico.
Jaspers no realiza meramente una asimilación “metódica” de la filosofía trascendental, por más que la concepción jaspersiana de la razón filosofante describe en sus notas fundamentales el modo de “operar” que a ésta corresponde, siguiendo pautas y criterios que la cualifican en su esencia según el pensamiento de Kant. De limitarse a esta clase de asimilación, habría entonces que aceptar la posibilidad de una “aplicación” de la filosofía trascendental a los temas de la filosofía jaspersiana de la existencia en términos de una “extensión” o ampliación de las propuestas de Kant. Pero esto resultaría, en el caso de Jaspers, una simplificación. Tal como lo considera Jaspers, Kant ha dejado abierta la posibilidad de la filosofía de la existencia, si bien ésta no emana directamente de la filosofía trascendental ni siquiera en sentido metódico; sino que ha de ser creada a partir de sus propias interrogantes e interpretaciones. No obstante, Jaspers indica que Kant ha dado un paso decisivo hacia la posibilidad de la filosofía de la existencia, al aportar conscientemente la fundamentación metódica de “la idea de lo fenoménico de nuestra existencia en la dualidad sujeto-objeto, supeditada a espacio y tiempo como formas de intuición, a categorías como formas de pensamiento”14.
La originalidad del método de Kant consiste, a juicio de Jaspers, en que realiza un trascender hacia la ausencia de todo objeto15. El “método del trascender” en Kant (que éste llama método trascendental) es el camino hacia la desobjetivación de las condiciones del conocimiento y, por consiguiente, de la delimitación crítica de estas condiciones respecto a todo objeto del conocimiento. Con ello Kant habría determinado propiamente el ámbito correspondiente al sujeto en tanto inobjetivo e inconmensurable, por decirlo así, con la objetividad del objeto, ya que la propia objetividad es en cuanto tal “puesta” por el sujeto según las condiciones a priori, con carácter necesario y universal, del conocimiento mismo16. Indica Jaspers:
“Anteriormente se había concebido como la trascendencia lo que está más allá del mundo de las cosas y se intentó imaginarlo en la metafísica. La sustancia, la mónada, Dios, eran definibles objetivamente. Kant desvió la dirección del trascender (El subrayado es nuestro. G. P). Su objeto no era ni una cosa en sí en el mundo de las cosas ni un alma inmortal —él conoció la imposibilidad de conocerlos como objetos—; no había ni un objeto ni un sujeto que, trascendiendo de él, se convirtiera en objeto, sino que, en general, no había ningún objeto”.17
Este trascender, cuyo sentido regresivo (Jaspers lo ha llamado “procedimiento negativo”, apelando a una noción que pertenece por su origen a la dialéctica negativa de la filosofía antigua y medieval) representa un distanciamiento progresivo respecto al objeto18 y hacia las “condiciones previas” de su posibilidad, no conduciría a la anulación del objeto, sino a la estricta delimitación del ámbito de validez que le corresponde. Es en correspondencia con estas condiciones que puede hablarse de “objetividad”, siendo las mismas inapelables en su necesidad; independientes, por lo tanto, de toda “vivencia” o de posibles contenidos de cualquier experiencia, psicológica o no19.
Pero Kant, indica Jaspers, está sujeto a un dilema: sólo puede referirse a estas condiciones inobjetivas a través de conceptos, en los cuales quedan objetivadas sin remedio. De ahí que, paradójicamente, el “método del trascender” reproduce, una y otra vez, la objetividad y la inmanencia, las cuales nunca podrían ser absolutamente “anuladas”, sino superadas cuando captamos, al realizar con Kant el propio movimiento del pensamiento trascendiente, el sentido (metafísico) del trascender como orientación del pensamiento hacia lo no-objetivo (trascendental). Ésta es, para Jaspers, la dirección del verdadero trascender.20 Pues por encima del ser “determinado mediante las categorías”21, el pensamiento trascendiente se dirige de lo determinado a lo indeterminado, a diferencia del pensamiento mediante categorías, el cual “quisiera dejar agotado todo ser con lo que puede determinarse categorialmente”22. Éste último conduce necesariamente “a una absolutización de las distintas categorías o a reducirlo todo a una determinación de la trascendencia —es decir, a una ontología— (...)”23. El pensamiento categorial, en tanto constituye una condición del trascender, es expresión de este impulso originariamente filosófico, aunque no puede ser considerado, a juicio de Jaspers, como justificación para una teoría del ser, al cual se pretendería abarcar como una totalidad.24
Como en el mundo no podemos encontrar ninguna expresión o “realidad” que se corresponda con este modo de trascender; sino que éste, más bien, revela los límites del mundo respecto al pensamiento al cual es dado, para Kant el trascender auténtico sólo se realiza en el pensamiento y “el pensamiento sólo tiene ser en el trascender mismo, y sin éste no es nada”25. El verdadero trascender existe solamente en el límite de objeto y no-objeto y en el paso de lo uno a lo otro.26
En este trascender no se alcanza un “nuevo” conocimiento (o lo que equivale a esto, un nuevo “contenido” de la conciencia); sino una nueva actitud de la conciencia respecto a todo aquello que se le presenta objetivamente. La conciencia accede a la experiencia del trascender, en tanto forma del pensamiento diversa de las formas de la objetividad. El concepto formal del trascender como pensamiento puro impide hacer deducciones arbitrarias de realidades concretas desde esta forma indeterminada; o conferir validez a cualquier contenido (de la conciencia o del conocimiento) por el mero hecho de subsumirlos bajo esa forma. “El punto fuerte de Kant —dice Jaspers— está en haber conseguido realizar por medio de la formalidad pura una actividad de clarificación de las fuentes”27. Pero estas formas puras, al decir de Jaspers, son sólo señales, cuyos contenidos son verificables solamente en la acción del pensamiento de quien lo realiza, el cual transforma “el fondo de nuestro ser” y “nuestro obrar interior”28 al constituir un “hacer” cuyo sentido y valor se patentizan en la medida en que lo hacemos nuestro (realizando en nosotros mismos el trascender). Pues pudiera ocurrir que “en lugar de producir nuestro auténtico yo en trabajo interior, pudiéramos salir del paso con eso tan superficial como es el dominio de sí mismo”29, lo que supondría asumir dogmáticamente que los riesgos de esta búsqueda no pueden afectarnos. Para Jaspers, el “método del trascender” tiene, en sí mismo, un significado “existencial”, y no solamente “crítico”.
El cambio de actitud de la conciencia que tiene lugar como consecuencia del trascender en y por el pensamiento (el cual, como ya se apuntó, constituye según Jaspers la realidad propia de este movimiento) representa lo que Jaspers considera como la entrada a la libertad del filosofar. Los pasos siguientes del “pensamiento trascendiente” (que no es otra cosa que pensamiento filosófico, en sentido propio) son la apropiación de la idea y, posteriormente, el pensamiento de la libertad (incondicionalidad) del yo autónomo30. Jaspers reconoce en el método trascendental de la filosofía de Kant el tipo característico del pensamiento filosófico, diverso del conocimiento científico o del saber teológico. El pensamiento de Kant, a su juicio, “procede rigurosamente con sentido filosófico”31, al desarrollarse como “pura ilustración de la razón en todas sus formas de actuar: en el conocimiento, en el obrar y en la contemplación de la belleza”. 32
Kant aporta el trascender sobre todo mundo como idea de la orientación filosófica en el mundo33. El “ingenuo estar-en-el-mundo se cambia en consciente estar-en-el-mundo”34. El sentido del postulado del mundo en tanto fenómeno no “aparece”, empero, en el mundo, sino que tal postulado recibe su sentido en la “conciencia-límite”35, que no es sino el trascender “que me trae al mundo y a mí en él” como conciencia de un singular estado de suspensión “entre estar fuera del mundo y estar en el mundo”36; estado que es expresión, según Jaspers, de un acto de libertad. El pensamiento que trasciende se levanta no sólo sobre el objeto, sino sobre el sujeto. Kant “ha expuesto (…) con insuperable claridad, que el sujeto o el yo, como yo me observo, exactamente como al objeto-cosa, sólo es un , ”37. Para Kant, cuando enuncio mi trascender sobre todo mundo mediante el pensamiento, sujeto y objeto, por decirlo así, se “fenomenalizan”, pues la escisión sujeto-objeto es el modo de aparecer mi relación con el mundo como el modo de mi existencia empírica (fenoménica), tal y como ésta es dada a la conciencia. De ahí que sólo entrando en aquella escisión sujeto-objeto, yo participo en el mundo.
Nuestra existencia empírica “aparece” en la tensión entre subjetividad y objetividad y, como fenómeno, es manifestación38 que no puede ser comprendida como fenómeno de la conciencia en sentido psicológico. Pues la psicología limita su objeto, según indica Jaspers, a “la forma de existir de la conciencia; sus vivencias con sus condiciones causales y sus motivos inteligibles, pero no la razón existencial de éstos”39.
Aunque el método trascendental aporta el sentido de lo fenoménico para la razón teórica, también apunta en ésta hacia su sentido existencial, en el que fenómeno “significa un hacerse consciente y un haberse hecho objeto, en lo cual se comprende a sí mismo lo que como ser está plenamente presente”40 : en este determinarse fenoménicamente, el yo retorna reflexivamente a sí mismo desde su manifestación fenoménica (según la escisión sujeto-objeto), como un yo que conoce siempre “lo que nunca es conocido como objeto”41, poniéndose de manifiesto que el yo no es mera existencia empírica.
Tanto para Kant, como para Jaspers, el método trascendental es el camino del conocimiento reflexivo; esto es, del conocimiento según la razón. Jaspers considera que el conocimiento reflexivo abre dos caminos hacia la existencia, los cuales se determinan mutuamente42: el primero es la orientación (filosófica) en el mundo “sin ilusiones engañosas, que separa críticamente lo cognoscible de lo incognoscible, como un camino de progreso infinito”43. Este es el camino al que pertenecen tanto la ciencia, como toda filosofía de lo “objetivo” en tanto modo del conocer según el entendimiento (que para Jaspers, como para Kant, representa a la razón objetivadora) y en los límites de la relación (escisión) sujeto-objeto: “El mundo —dice Jaspers— es concebido en su independencia, y sin embargo al propio tiempo con límites como un existente, que en conjunto no existe por sí mismo y en lo particular es siempre de índole relativa y perspectivista”44.
El otro camino del trascender sobre todo mundo es el del pensamiento que transforma el mundo en libertad. Para Kant, expresa Jaspers, el mundo “no se puede cerrar en sí mismo”45, resultando inabarcable para el conocimiento objetivo. Esta condición ha sido puesta de manifiesto por Kant en las antinomias y paralogismos46 que resultan de la aspiración a identificar la idea de mundo con una totalidad, con la que se quisiera agotar el ser del mundo en su “objetividad”. Pues para Jaspers, Kant ha rebasado el idealismo, para el cual la idea se cierra en sí misma47: Kant ha concebido las ideas como “tareas infinitas”, que al mismo tiempo constituyen forma y sujeto; principio metódico de investigación y principio práctico de la acción.
Las ideas en la filosofía de Kant son a la vez, subjetivas y objetivas48. La escisión sujeto-objeto, propia “de la íntima naturaleza del entendimiento”49, no tiene sentido absoluto cuando se aplica a las ideas como principios regulativos de la razón. La doctrina de Kant sobre las ideas representa para Jaspers: “el centro de su filosofía, mientras que el imperativo categórico, la doctrina de las categorías y otras cuestiones tienen cada una su sitio en un momento determinado y en tal sentido son periféricas a la obra total. Las ideas, después de haber sido estudiadas exhaustivamente en la Teórica, vuelven a salir en la Práctica y en la Estética”50.
La “bipolaridad”, por llamarlo así, de las ideas, podría considerarse una indicación significativa en relación a la concepción jaspersiana sobre el método trascendental en la filosofía de Kant. Jaspers encuentra en la doctrina kantiana de las ideas la patentizacón de la razón como lo incondicionado, tanto en el conocimiento como en la acción práctica según la libertad. No obstante, en las ideas lo incondicionado se manifiesta como pensamiento, en el cual la libertad aún no “aparece” en su dimensión existencialmente efectiva en las realizaciones y consecuencias prácticas del obrar; esto es, en la dimensión “fenoménica” de la razón práctica. Pues la libertad no existe para el “conocimiento externo”51 (conocimiento de objetos según la escisión sujeto-objeto), si bien en la filosofía de Kant la libertad es cosa demostrada para la razón práctica, “puesto que el sentido de la exigencia de la ley moral está en que a la imposición del deber ha de corresponder el poder seguirlo”52, lo que hace referencia a la libertad. Esta condición no está en contradicción con la presentación de los resultados de nuestras acciones libres en el ámbito de lo fenoménico o de la experiencia, el cual no agota la incondicionalidad del obrar. Es en este ámbito donde para Jaspers se patentiza el 'existir'53, el cual es la “capacidad no del mero vivir y sentir, sino de querer, decidir y cumplir”54, en el cual se hace sensible la libertad55.
En tal caso, lo que en la idea se presenta como unidad de lo subjetivo y lo objetivo, en el existir aparece como desdoblamiento (ruptura o desgarramiento) de esta unidad, de modo que en el existir reaparece la distinción entre el empírico como fenómeno y la libertad (lo incondicionado) como lo inteligible (idea) o como principio de razón. Lo sensible y lo inteligible terminan por convertirse, según Jaspers, en la objetivación de dos mundos56: el mundo de la libertad incondicionada y el de los resultados de nuestras acciones, accesibles fenoménicamente a la experiencia en el . Pero esta dicotomía remite nuevamente a lo que Jaspers ha llamado, según se expuso más arriba, el “dilema” de la filosofía de Kant; esto es, a la necesidad de apelar a conceptos (en este caso, según la experiencia del ) para indicar o referirse a una noción en sí misma inobjetiva (en este caso, la libertad). Esta misma condición será reconocida por Jaspers como el dilema inevitable de la filosofía de la existencia, la cual habrá de referirse a un incondicionado, la existencia , a través de conceptos y de contenidos de experiencia según el existir. Con esto, lo incondicionado retorna al lenguaje de lo inteligible en y desde la experiencia (fenoménica) como un momento de la “dialéctica” del trascender, la cual, en el “orden” de la existencia, no puede deducirse directamente del trascender según el orden de la razón; como tampoco el trascender en el existir concreto como realización de nuestras acciones puede hallar garantías como expresión del orden de lo inteligible, el cual constituye el “lenguaje” de la libertad incondicionada como apelación al lenguaje de la razón.
Siguiendo a Jaspers, en Kant el “orden” de la existencia correspondería al ámbito de la razón práctica como lo incondicionado en la identidad entre las posibilidades humanas y el postulado moral. A la vez, para Kant la existencia empírica como fenómeno es el modo de manifestación del existir en el ámbito de lo objetivo, pero no en cuanto incondicionado, sino según las “condiciones previas” que lo determinan en la escisión sujeto-objeto. Esto es: en la filosofía trascendental el “orden” de la existencia es concebido, a fin de cuentas, según el orden de la razón: respecto al entendimiento y la experiencia en el yo empírico; respecto a la razón práctica en el yo trascendental como libertad, según la ley moral.
Para Jaspers: “El trascender en el pensamiento kantiano pertenece a las funciones elementales de nuestro filosofar”57, el cual “sin perder el mundo, abre la posibilidad de rebasar el mundo”58. Al sacar al mundo “de los goznes de su estabilidad objetiva, asentada en sí misma”59, también sustrae la ingenua seguridad en él al mismo tiempo que abre la posibilidad de una libertad en sentido indeterminado al conducir al límite entre lo objetivo y lo no-objetivo, pero de un modo puramente formal; esto es, según el orden de la razón (en la teórica, en las condiciones a priori del conocimiento objetivo; en la práctica, en el postulado moral del imperativo categórico). El método del trascender en Kant ha establecido los principios de la “trascensión formal” que, como pensamiento, no es para él “más que la condición para realizar el auténtico requerimiento y llamada a la libertad, el cual sólo es posible cuando se realiza aquel primer trascender al carácter fenoménico de la realidad empírica (…). Sin embargo, a la postre este edificio intelectual también (…) parece decir: el ser es de tal suerte que esta realidad empírica es posible”60.
La filosofía trascendental, para Jaspers, se mantiene en el ámbito de la pregunta por la posibilidad61 a través de las tres preguntas metafísicas sobre el saber; el hacer y el esperar y, desde éstas, ha fundado el método del trascender en la posibilidad trascendental, desde la cual el trascender no aprehende ningún ser absoluto, “sino que aclara un aspecto de nuestra existencia empírica en general”62. Esta filosofía de la posibilidad “confina y tropieza en las respuestas de Kant con lo suprasensible, como la cosa en sí, (…) la objetividad de la idea (…), el carácter inteligible, (….) el suprasensible sustrato de la humanidad, (…) la unidad del origen de la legalidad mecánica y teleológica en la realidad empírica de la vida” 63. En el trascender kantiano que se detiene en los límites64, por virtud del pensamiento de la posibilidad como pensamiento formal según el trascender como su modo de ser, “se esclarece el carácter fenoménico de la realidad empírica como expresión de la certidumbre del propio ser juntamente con la forma de nuestra existencia empírica”65. Pero para Jaspers, la existencia no es sólo posibilidad, sino realidad como historicidad y en relación a ésta; es también origen, en el cual “ya no se puede preguntar por una posibilidad precedente”66. Pues “el fundamento de sí mismo es imposible para la inteligencia”67, ya que constituye un pensamiento sin objeto.
Jaspers concibe la aclaración de la existencia en el contexto de la separación (diferenciación metódica) de la “realidad” existencial y el pensamiento trascendente (teórico y práctico) que, como razón, se mantiene moviéndose muy próximo68 a esta “realidad”, si bien estos ámbitos representan según su concepción dos órdenes diferenciados del trascender: “El trascender general que se comunica filosóficamente no coincide con el trascender existencial a sí mismo, el cual, si es cierto que el pensamiento filosófico lo despierta o corrobora, no está todavía, a su vez, realizado en él” 69 (El subrayado es nuestro. G. P). Así, el “trascender general” (formal como trascender del pensamiento en y por la posibilidad) conduce a la razón ante las puertas de la existencia como inobjetividad, desde la cual el trascender se constituye en estrategia de interpretación (aclaración) o “hermenéutica”, por decirlo así, del “orden” de la existencia en su irreductibilidad y originalidad respecto a la razón.

Bibliohemerografía

Karl Jaspers. “Mi camino a la filosofía”. En: Balance y perspectiva. Discursos y ensayos. Revista de Occidente, Madrid. 1951.
——————— “Manuel Kant. En el 150 aniversario de su muerte” (1954). En: Conferencias y ensayos sobre historia de la filosofía. Editorial Gredos, Madrid. 1972.
———————“ de Kant”. En: Conferencias y ensayos obre historia de la filosofía. Editorial Gredos, Madrid. 1972.
——————— “Filosofía”. Revista de Occidente, Madrid. 1959. Vol. 1.
———————“La fe filosófica”. Editorial Losada, Buenos Aires. 1953
Jürgen Habermas. Perfiles filosófico-políticos. Editorial Taurus, Madrid. 2000.
Alberto Rosales. Siete ensayos sobre Kant. Consejo de Publicaciones, Universidad de los Andes. Venezuela, 1993.
Gladys Portuondo. Comentarios sobre el (los) significado(s) de la apercepción trascendental en la deducción trascendental de las categorías, de I. Kant. Revista Dikaiosyne. Universidad de Los Andes. Año VI. Nº 10. Junio-2003.


Notas
1 “Tomar la fenomenología por filosofía me pareció inadmisible desde el punto de vista del ethos de la filosofía. En el filosofar no se adelanta nada por mirar a los fenómenos comportándose como contemplador lo mismo que en las ciencias, sino tan sólo por virtud de un pensar que, al mismo tiempo, es una acción interior. Esto tiene consecuencias en mi vida práctica y me muestra con ellas lo que es su verdad”. Karl Jaspers. “Mi camino a la filosofía”. En: Balance y perspectiva. Discursos y ensayos. Revista de Occidente, Madrid. 1951. pág. 241. El encuentro con la fenomenología de Husserl reveló a Jaspers no sólo la rigurosa disciplina (sic.) de este pensamiento, sino la confirmación de su propia convicción acerca de la necesidad de “poner en claro los supuestos admitidos sin darse cuenta” (Op. Cit. Pág.240-241). Pero Jaspers expresa que Husserl lo “desilusionó” como filósofo. Según su punto de vista, la actitud fenomenológica, en tanto desinteresada en su impulso reflexivo hacia las cosas mismas, no permite aclarar el fundamento, no de la vida en general, sino de la mía propia, en la que arraiga la única verdad esencial. (Nota de la autora)
2 K. Jaspers. “Manuel Kant. En el 150 aniversario de su muerte” (1954). En: Conferencias y ensayos sobre historia de la filosofía. Editorial Gredos, Madrid. 1972. Pág. 204.
3 Ibíd.
4 Sobre esto: Cf. En: K. Jaspers. “ de Kant”. En: Conferencias y ensayos obre historia de la filosofía.. Ed. Cit. Pág 192.
5 Cf. en: K.Jaspers. “La ...”. Ed. cit.pág. 190.
6 Ibíd.
7 Ibíd.
8 Ibíd.
9 Cf. en: K. Jaspers. “Manuel Kant…” Ed. Cit. Pág. 205.
10 Ibíd.
11 Véase en: J. Habermas. Perfiles filosófico-políticos. Editorial Taurus, Madrid. 2000. pág. 83.
12 El así llamado retorno a Kant, iniciado en Alemania en la segunda mitad del siglo XIX (representado, como es conocido, por la escuela de Marburgo, con figuras tan destacadas como lo fueron P. Natorp y E. Cassirer , con la proximidad de N. Hartmann; por la escuela de Baden, que fue fundada por W. Windelband y P. Rickert, y que también se suscribió por otras figuras de la filosofía alemana como G. Simmel y W. Dilthey, sin descontar aquellas fuera de Alemania, como L. Brunschwig, por ejemplo) retomó el rechazo a la metafísica tradicional, pero también interpretó la filosofía de Kant en términos de una epistemología de las ciencias naturales y de una reflexión sobre éstas, en tanto crítica del conocimiento en su validez objetiva frente a los aspectos psicológicos que intervienen en la ciencia. También las filosofías de Mach y Avenarius suscribieron ciertos aspectos de la filosofía de Kant —como el postulado del yo trascendental—, pero en términos psicologistas y biologicistas (Nota de la autora). Alberto Rosales se ha referido a las interpretaciones psicologistas de la filosofía trascendental de Kant y a su crítica por parte de las posturas logicistas en su libro Siete ensayos sobre Kant. Consejo de Publicaciones, Universidad de los Andes. Venezuela, 1993 (especialmente en pág. 156-162).
13 Cf. en: K. Jaspers. “Filosofía”. Revista de Occidente, Madrid. 1959. Vol. 1, pág. 50.
14 K. Jaspers. “La fe filosófica”. Editorial Losada, Buenos Aires. 1953. Pág. 14.
15 Cf. en: K. Jaspers. Filosofía. Ed. Cit. Vol. 1. pág. 49.
16 No obstante, el sujeto al que Kant concibe, según la concepción jaspersiana, representará una condición humana universal, la cual se abstrae de la particularidad de cada sujeto individual. La existencia es, en cambio, irreductible a todo universal en su heterogeneidad, no sólo en sus manifestaciones empíricas, sino en la singularidad inobjetiva de su historicidad . (Nota de la autora)
17 Ibíd. Kant no habría entonces “anulado” al objeto, pues esto supondría la existencia “previa” del mismo; más bien demostró que la objetividad del objeto es una “estructura” (previa) de la razón. (Nota de la autora)
18Resultaría problemático, a nuestro entender, considerar este proceso como “inacabable”, pues la incondicionalidad de la razón es trascendental respecto a sus estructuras (“condiciones”) según la perspectiva de Kant, al mismo tiempo que límite indeterminado de toda condición en la apercepción trascendental, la cual, no obstante, es inaprehensible tanto por la razón (la cual no podrá entonces “aprehender” su propia incondicionalidad), como por la regresión trascendental, pues constituye el origen o la inobjetividad en sentido absoluto. (Nota de la autora)
19 Esta es una de las condiciones que contribuye a apartar la filosofía de Kant de toda filosofía de la conciencia. Aún cuando Jaspers no se refiere expresamente a este problema en relación a Kant, su postura, en líneas generales, sugiere una adhesión afirmativa a este supuesto. No hay que olvidar que para Kant la identidad de la conciencia no tiene carácter sustancial: ni como “materia”, que la razón podría estructurar u ordenar; ni como “forma” que impondría a ésta su ley de ordenamiento. Kant afirma que la conciencia constituye sólo la “condición formal” de los pensamientos y de sus “conexiones”, pero no ha de entenderse esta afirmación en el sentido de que la conciencia constituye en sí misma, la “forma” de los pensamientos, sino más bien en el sentido de que ella representa la “posibilidad” de esta forma (Nota de la autora). Véase según comentario de Alberto Rosales, en “Apercepción y síntesis en Kant”. En: op. Cit. Ed. Cit. Pág. 18.
20 Cf. en: K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit.Vol. 1. Pág. 50.
21 K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit.Vol. 2. Pág. 389.
22 Ibíd.
23 Op.cit. Pág. 390.
24 Para Jaspers, lo que piensa el pensamiento categorial “no es la trascendencia misma, sino cómo hace entrar a la posible existencia en su ser-sí-mismo” (“Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 2, pág. 390), a través de la aclaración. Las categorías representan para Jaspers “cifras” de la trascendencia para la existencia.
25 K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 1. Pág. 50.
26 Para Jaspers la filosofía trascendental de Kant no constituye en sí misma una ontología, sino más bien un supuesto de la imposibilidad de la ontología. En cambio, para Heidegger: “Kant (...) quiere sustituir el orgulloso nombre de ontología por el de ‘filosofía trascendental’; es decir, por el de una revelación de la esencia de la trascendencia” (M. Heidegger. “Kant y el problema de la metafísica”.F.C.E. México, 1954. pág. 108). Según Heidegger en Kant “se funda la posibilidad interna de la ontología como una revelación de la trascendencia; es decir, de la subjetividad del sujeto humano” (Op. Cit. Pág. 172). La “ontología existenciaria” de Heidegger es condición previa de la pregunta por el ser. En Jaspers, la aclaración de la existencia es el movimiento de la conciencia reflexiva en torno a la experiencia de la trascendencia, la cual se produce en el límite de la objetividad y la inobjetividad, en las situaciones-límites y en las acciones incondicionadas. El ser como trascendencia no es para Jaspers un postulado ontológico, sino una “experiencia” (no psicológica) estructurada trascendental y existencialmente. (Nota de la autora)
27 K. Jaspers. “El mal radical según Kant”. En: Conferencias y ensayos…Ed. Cit. Pág.
162.
28 K. Jaspers. “El mal radical...” Ed. Cit. Pág. 163.
29 Op. Cit. Pág. 155.
30 Cf. en: K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 1. Pág. 51.
31 K. Jaspers. “El mal radical…” Ed. Cit. Pág. 152.
32 Op. Cit. Pág. 156.
33 Cf. en: K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 1. Pág. 171.
34 Op.cit. pág. 51.
35 Op.cit. Pág. 52.
36K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 1. Pág. 51.
37 Op. Cit. Pág. 52.
38 Cf. en: Op. Cit. Pág. 21.
39 Ibíd.
40 Ibíd.
41 Ibíd.
42 Cf. K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 1. Pág. 171.
43 Ibíd.
44 Ibíd. Para Jaspers, el “perspectivismo” es una postura del entendimiento, válida en la orientación filosófica en el mundo, pero no en la aclaración de la existencia, la cual no tiene carácter relativo, sino absoluto para quien la realiza, pues la existencia no es “relativizable” (Nota de la autora)
45 Op. Cit. Pág. 266. Este aspecto constituye, a juicio de Jaspers, una de las diferencias radicales de Kant con respecto a Hegel, quien ha querido abarcar en el idealismo absotulo la idea del mundo como totalidad. Este mismo supuesto será asimilado, según Jaspers, desde Hegel por el marxismo.
46 Cf. K. Jaspers. “Doctrina de Kant sobre las ideas”. En: Conferencias y ensayos… Ed. Cit. Pág. 114-115.
47 Cf. K. Jaspers. “Filosofía”.Ed. cit. Vol. 1. Pág. 266.
48 Cf. K. Jaspers. “Doctrina de Kant …” Ed. Cit. Pág. 137.
49 Ibíd.
50 K. Jaspers. “Doctrina de Kant...”. Ed. Cit. Ibíd. Obviamente, Jaspers se está refiriendo a la Crítica de la Razón Pura; a la Crítica de la Razón Práctica y a la Crítica del Juicio, respectivamente.
51 K. Jaspers. “ de Kant”. En: Ed. Cit. Pág. 178.
52 Ibíd.
53 Siguiendo a Jaspers, habría que distinguir la existencia del existir. Mientras la primera pertenece al ámbito de lo metafísico y lo “trascendental”, el existir puede ser interpretado como el equivalente de la unidad entre la voluntad de acción y decisión y su cumplimiento efectivo en las acciones condicionadas, en las que la posible existencia puede encontrar su manifestación en el ámbito de la existencia empírica, siendo más que existencia empírica. (Nota de la autora)
54 K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 1. Pág. 170.
55 Cf. en: Op. cit. Vol. 2. Pág. 527-528.
56 Cf. K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 2. Pág. 48-51.
57 K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 1. pág. 53.
58 Op. Cit. Pág. 55.
59 K. Jaspers. “Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 1. Pág. 53.
60 Op. Cit. Vol. 2. Pág. 528. Sobre los principios de la trascensión formal: Op. Cit. Pág. 394-399.
61 Véase en: G. Portuondo. Comentarios sobre el (los) significado(s) de la apercepción trascendental en la deducción trascendental de las categorías, de I. Kant. Revista Dikaiosyne. Año VI. Nº 10. Junio-2003. Mérida, Venezuela. Pág. 137-149. 62 Op. Cit. Pág. 408.
63 Ibíd.
64 En cambio, la filosofía japersiana de la existencia muestra la “identidad” de las situaciones-límites con la realización y patentización de la existencia como “superación” de la mera posibilidad (de la posible existencia) y de sus manifestaciones fenoménicas. (Nota de la autora)
65 Ibíd.
66 K. Japers. “Filosofía”. Ed. Cit. Vol. 2. Pág. 410.
67 Op. Cit. Pág. 411.
68 Cf. en: Op. Cit. Vol. 1. Pág. 56.
69 Op. Cit. Pág. 55.